Errores más comunes leídos en prensa. II Parte

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Hace un par de meses publicamos uno de los artículos más leídos de nuestro blog de traducción: Errores más comunes en prensa. Este texto subrayaba algunos de los fallos que suelen cometer algunos redactores, editores, correctores, unos profesionales que deberían dar ejemplo de respeto por la gramática, la ortografía y el estilo del idioma que manejan.

El tema tiene más miga de la que parece, así que hemos decidido ampliar el artículo inicial con una segunda parte de Errores más comunes leídos en prensa. ¿Nos acompañas”

errores prensa

 

Errores en prensa: los parónimos

Algo que sabemos perfectamente los profesionales que vivimos de escribir, traducir o corregir textos es que necesitamos tener siempre a mano una herramienta imprescindible: un diccionario.

Y es que conocer distintos términos para expresar un mismo concepto es fundamental para crear textos legibles, creativos y accesibles. ¿Cuál es el problema? Confundir churras con merinas o, expresado de otra forma: caer en el error clásico de los parónimos, esas palabras que se parecen a otras por su etimología o su sonido, pero que no tienen el mismo significado.

Lo entendemos mejor con algunos ejemplos clásicos:

La abertura de la exposición tuvo lugar a las 9:00”.

En este caso, supongo que el periodista quiso hablar sobre la apertura – en el sentido de la iniciación de un acto o similar-  y no sobre la abertura de un boquete.

En inglés son comunes las apóstrofes”. “En inglés son comunes los apóstrofos”.

¿Cómo se dice: apóstrofes o apóstrofos? Si te has decantado por la segunda opción has acertado porque apóstrofe significa interpelación o invocación, mientras que los apóstrofos son esos signos ortográficos tan usuales en idiomas como el inglés o el francés.

El futbolista ralló en la perfección”.

Que un futbolista, una pintora o un cantante destaquen en su trabajo es motivo para crear muchos de los llamativos titulares de prensa que leemos últimamente, pero ¿es correcto utilizar el verbo rallar? Estamos ante otro ejemplo clásico de error de parónimo, en este caso con dos de los verbos que más problemas dan a los redactores enemigos del uso del diccionario: rallar y rayar.

Veamos las acepciones que nos ofrece el DRAE sobre estos dos verbos:

Rallar: desmenuzar, rebañar (restos de comida), molestar, fastidiar…

Rayar: hacer rayas, tachar, sobresalir o distinguirse en algo…

Así, el titular correcto sería “El futbolista rayó en la perfección”.

 

Décimo, undécimo, duodécimo…Los numerales

Si quieres saber si una persona redacta bien, pregúntale si conoce los numerales, ya sabes, esos cuantificadores que expresan número y que se denominan ordinales, cardinales, multiplicativos y fraccionales.

El mal uso de los numerales es tan frecuente en los medios de comunicación que se merecerían un artículo propio. Algunos ejemplos:

Mal: “Ayer se celebró la trigésimoprimera edición de la Carrera Popular”.


Bien: “Ayer se celebró la trigésimo primera edición de la Carrera Popular”
.

Según la Ortografía Española de la RAE, a partir del número treinta tenemos que separar la palabra: cuadragésimo, quincuagésimo, quincuagésimo segundo, etc.  No sucede lo mismo con los números anteriores, es decir, podemos escribir “Ayer se celebró la vigesimoprimera edición…” o “Ayer se celebró la vigésimo primera edición…”.

Mal: “María ocupa la onceava posición de la lista”.

Bien: “María ocupa la undécima posición de la lista”.

Confundir los numerales fraccionarios como onceava con los numerales ordinales como undécima o decimoprimera es el pan nuestro de cada día en la prensa deportiva. Señores y señoras periodistas: como afirma el DRAE, un onceavo es una de las once partes en que se divide un todo y undécimo también, pero no en el caso de los puestos correlativos y numerados de una lista concreta. En este caso, María ocuparía el puesto siguiente al diez, o sea, el undécimo lugar de la lista.

 

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