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Paca, Pepe, Lola, Lina… Hipocorísticos

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Hipocorístico es uno de esos términos que parecen más serios de lo que realmente son. La palabra deriva del griego ὑποκοριστικός que se podría traducir como “acariciador” o “cariñoso”. Lo que hace un hipocorístico es, en esencia, “acariciar” un nombre propio, mimarlo y convertirlo en un término familiar y  cariñoso.

Acudimos a una de nuestras fuentes de referencia, el DRAE, que define el término hipocorístico como:

1. adj. Gram. Dicho de un nombre: Que, en forma diminutiva, abreviada o infantil, se usa como designación cariñosa, familiar o eufemística; p. ej., Pepe, Charo. U. t. c. s. m.

Es raro que exista una familia en la que no se utilicen los hipocorísticos. Francisca pasa a ser Paca, Paquita, Kika o Pancha en un abrir y cerrar de ojos. El pequeño José suele ser Pepe y Pepito, el precioso nombre de Ignacio se queda en un familiar y corto Nacho, el serio nombre de Dolores se convierte en un simpático Lola.

No se sabe muy bien el origen real de cada uno de los hipocorísticos excepto de uno de ellos, como el famoso Pepe. Parece ser que ese apelativo cariñoso surgió de la liturgia católica en latín. En sus homilías, los sacerdotes se referían al santo padre de Jesús como “Pater Putativus” (padre putativo), con el tiempo y con el fin de abreviar, se empezaron a utilizar solo las siglas “P.P.” (no confundir con el partido político). De esta forma, al famoso José de la Biblia se le paso a denominar Pepe y, como no podía ser de otra manera, el apelativo familiar se trasmitió a casi todos los bautizados con ese conocido nombre.

Hipocorísticos

 

Independientemente de su origen ¿cómo se suelen formar los hipocorísticos? Es interesante, mirad:

– Mediante apócope: suprimiendo la parte final del nombre propio. Por ejemplo: Rafa por Rafael, Tere por Teresa o Sindo por Sindoner.

– Mediante aféresis: suprimiendo la parte inicial del nombre. Por ejemplo: Lina por Catalina, Geles por Ángeles o Copia por Procopia.

 – Suprimiendo letras y añadiendo la vocal “i” al final del diminutivo. Por ejemplo: Pili por Pilar, Isi por Isabel o Flori por Flora.

 

¿Y a ti, cómo te llaman en casa? ¿Cuál es tu hipocorístico?

3 dichos en castellano

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Del mismo modo que sucede con los refranes, cada país cuenta con un importante bagaje de los llamados dichos populares. El DRAE define dicho término (valga la redundancia) como “palabra o conjunto de palabras con que se expresa oralmente un concepto cabal”, y también como “ocurrencia chistosa y oportuna”.

En España los dichos forman parte intrínseca de nuestra cultura tanto o más que los propios refranes, así que hoy vamos a intentar descubrir el origen de esas “ocurrencias oportunas” que han ido pasando de generación en generación.

Pulso

1.
 No dar el brazo a torcer: no cambiar de opinión, obstinarse en una postura, idea o decisión.

Seguro que alguna vez has utilizado o escuchado esta frase, pero ¿alguna vez has echado un pulso? Ya sabes, ese juego en el que dos contendientes ponen el codo de su brazo diestro sobre la mesa y gana el que tumba el brazo del otro. Pues de ahí, precisamente, viene este invencible dicho popular.

2.

Ser un culo de mal asiento: ser una persona inestable, que no lleva una vida ordenada y organizada o que cambia de trabajo y de aficiones continuamente. Vamos, que no se conforma con nada.

Todas las personas y algunas cosas tienen culo. En este caso, las posaderas se refieren a las vasijas de barro que, si estaban mal hechas, tenían unas protuberancias que las hacían oscilar sobre las superficies y muchas veces volcarse.

 

3.

Vísteme despacio que llevo prisa: no acelerarse, llevar a cabo las tareas lentamente para no cometer errores que dilaten su término.

Un dicho que tiene casi tantos “padres” como personas que lo conocen. Según las fuentes estaba Napoleón, Carlos III o Fernando VII siendo vestido por un lacayo novato sumamente nervioso. Como el pobre hombre no atinaba con las mangas y los botones, el gran hombre le dijo “vísteme despacio que llevo prisa”. Hoy por hoy, en esta acelerada sociedad del siglo XXI podríamos aplicarnos el cuento más de una vez ¿verdad?

¿Qué te parece? ¿Conocías el origen de alguno de estos famosos dichos?

El chiste más gracioso del mundo

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

¿A quién no le gusta un buen chiste?

En todos los países, en todos los idiomas, los seres humanos han contado y cuentan chistes a diario. Antes, la forma de trasmisión más común era la oral, hoy en día los recibimos en el teléfono móvil, la tableta o el ordenador personal.

Gráficos, textuales, de fotos reales, de trazos de cómic, simples, complejos, largos, cortos, de chinos, alemanes, británicos, españoles, de perros y gatos, ardillas y conejos, ratones y arañas, del tiempo bueno y malo, de la lluvia, de los colores, del cielo y el infierno, de reyes, reinas, princesas e infantes y, por supuesto, de políticos. Hay chistes de todo y para todos los gustos.

Pero, ¿qué es un chiste? Acudimos, como casi siempre, a nuestra fuente de referencia, el DRAE:

chiste.

(De chistar).

1. m. Dicho u ocurrencia aguda y graciosa.

2. m. Dicho o historieta muy breve que contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa. Muchas veces se presenta ilustrado por un dibujo, y puede consistir solo en este.

3. m. Suceso gracioso y festivo.

Como saben bien los traductores, los chistes son algunos de los textos más complicados de traducir o interpretar. No solo por los juegos de palabras y giros idiomáticos propios de cada lengua, sino porque el sentido del humor, no se sabe bien por qué, es diferente en cada  país, región e, incluso, localidad. Por ejemplo, el famoso humor británico encarnado por figuras emblemáticas como Benny Hill o los incombustibles Monty Pithon, no hacen gracia a todo el mundo. Otro maravilloso ejemplo lo encontramos en el llamado “humor alemán” denostado por incomprensible por sus vecinos europeos. Ojo, esto no lo digo yo, lo dice la RAE:

chiste alemán.

1. m. coloq. Am. chiste que no produce risa.

Entonces… ¿cuál es el chiste más gracioso del mundo? ¿Existe?

Nosotros hemos encontrado uno, una pieza audiovisual de los Monty Python titulado “The funniest joke in the world”. ¿Quieres verlo? Pulsa aquí y después no te olvides de dejarnos tus comentarios. ¡Que lo disfrutes!

Monty Python

Palabras útiles en…. Chino.

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Esta primavera, en el blog de ABC Translink, abrimos una nueva sección dedicada a las llamadas “palabras útiles”. Cuando viajamos o nos reunimos con clientes de otros países normalmente nos comunicamos en el ya universal idioma inglés. Pero, lógicamente, podemos encontrarnos en situaciones en las que nuestros interlocutores no entienden ni una palabra del idioma de Shakespeare. Además, tanto en el entorno empresarial como en el más distendido ámbito social, siempre “quedaremos mejor” si conseguimos articular una o dos palabras de cortesía en el idioma del país que estamos visitando, ¿verdad?

Hoy empezamos con el idioma más hablado del mundo: el chino.

Como quizá sabes, hay muchos dialectos de este milenario idioma. Uno de los más difundidos es el llamado chino mandarín que, además, es la lengua oficial de la República Popular China, Singapur, Taiwán, Indonesia y Malasia. Esta lengua empezó a normalizarse a principios del siglo pasado y, aunque bastantes chinos no la dominan completamente, prácticamente todos entenderán las palabras y frases más usuales.

Chino

Hay multitud de páginas web en las que encontrarás las palabras y frases útiles en chino mandarín. Nosotros hemos confeccionado la siguiente tabla contrastando dos fuentes: http://www.hantrainerpro.com/ y http://www.disfrutashanghai.com/.

Términos útiles en chino mandarín:

Término  Traducción en español:

 

Nĭ hăo o nĭménhăo o wèi

 

Hola.
Zàijiàn

 

Adiós.
Nǐ zǎo Buenos días.

 

Wǎnshàng hǎo

 

Buenas noches.
Quing Por favor.

 

Xiè-xiè o xièxie Gracias.

 

Bù yòng xiè o búxiè De nada.

 

Shì Sí.

 

No.

 

Duì buqĭ Disculpe, lo siento.

 

Méi guānxi No hay problema.

 

Yi Uno.

 

Er Dos.

 

San Tres.

 

Si Cuatro.

 

Wu Cinco.

 

Liu Seis.

 

Qi Siete.

 

Ba Ocho.

 

Jiu Nueve.

 

Shi Diez.

 

 

 

¿Conocías alguna palabra de esta lista? 

¿Qué son los modismos?

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

La RAE define modismo como “Expresión fija, privativa de una lengua, cuyo significado no se deduce de las palabras que la forman”. Existen modismos en todas las lenguas y todas las culturas y forman parte intrínseca de la cultura tradicional de cada comunidad lingüística o regional.

No hay que confundir la palabra modismo con otra bastante parecida, el idiotismo. Esta última no significa lo que parece, sino “giro o expresión contrario a las reglas gramaticales”. Por ejemplo, un idiotismo clásico es “a ojos vistas” mientras que un modismo podría ser “estar en la luna”.

Tampoco los refranes y los modismos son exactamente iguales. Algunas de sus diferencias son sutiles, pero existen, por ejemplo: los verbos utilizados en los refranes no se suelen conjugar, los de los modismos sí (“no veo tres en un burro”, “no ves tres en un burro”). Otra diferencia es la intención: la mayoría de los refranes cumplen un objetivo didáctico o pedagógico (“dime con quién andas y te diré quién eres”), el modismo no tiene por qué ser pedagógico, simplemente es un reflejo coloquial de la sociedad y cultura del hablante (“a troche y moche”).

Sutilezas y significados aparte, lo cierto es que los modismos forman parte de nuestra cultura y tradición y, además, suelen ser muy certeros. En ABC Translink hemos hecho una lista con nuestros 5 modismos favoritos en español:

 

1. Mandar a la porra: decir o hacer ver a una persona que no se desea seguir hablando o estando con ella. Parece ser que el dicho comenzó por una curiosa costumbre del ejército. Durante las expediciones guerreras, el tambor típico militar se tocaba con un palo grueso y largo denominado “porra”. Cuando los batallones se asentaban para pernoctar, el palo se clavaba en un extremo del campamento y allí debían acudir los soldados arrestados para cumplir su sanción. Curioso.
2. Estar en Babia: ausentarse mentalmente, no estar atento. Babia sí existe, es una comarca de León conocida antiguamente por ser el mejor territorio de caza de la zona. Los ricos y nobles acostumbraban a retirarse allí unos cuantos días a relajarse, disfrutar y no pensar en sus responsabilidades cotidianas. Es decir, estaban “en Babia”.
3. Tocar madera: protegerse de los males tocando un objeto de madera o, si no se tiene a mano, pronunciando la frase “toquemos madera”. El origen de la expresión es polémico, pero se atribuye a los primeros cristianos y al poder mágico que atribuían a la cruz donde murió Cristo.
4. Tirar la casa por la ventana: despilfarrar, derrochar, gastar sin tasa ni medida. Parece ser que este dicho surgió en el siglo XIX cuando los afortunados ganadores de la lotería nacional tiraban todos sus enseres viejos por la ventana a fin de hacer sitio a los nuevos muebles que iban a comprar.
5. Salvarse por un pelo: librarse por poco de una tragedia, accidente, problema o desgracia. Se cree que este antiguo modismo surgió en los barcos. Cuando un marinero caía al agua se le podía agarrar de la melena para izarlo al barco.  ¿Quizá por eso se consideraba muy marinero dejarse el pelo largo?

Tocar madera

Modismos para todos los gustos ¿tienes algún otro que prefieres por algún motivo? ¡Cuéntanoslo!

El peligro de los traductores “intrusos”.

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Habitualmente publicamos en Linkedin debates en torno a los artículos que escribimos en este blog. En uno de los últimos, el dedicado a las diferencias entre la traducción jurada y la traducción jurídica, uno de nuestros colegas de profesión hizo referencia al intrusismo en el sector de la traducción. Nos pareció un tema interesante sobre el que redactar unas cuantas reflexiones.


La definición.

La RAE define el término intrusismo como:

Ejercicio de actividades profesionales por persona no autorizada para ello. Puede constituir delito.

Sobre los adjetivos Intruso e intrusa nos quedamos con la primera acepción de la RAE:

Que se ha introducido sin derecho.

Según estas definiciones hablamos de personas que sin derecho ni autorización realizan unas actividades profesionales concretas para las que no están especialmente preparadas. En este contexto puede ser lícito suponer que los términos “persona no autorizada” y “sin derecho” hacen referencia a una titulación concreta o a una trayectoria de trabajo que, de una u otra forma, acredite que dicho profesional está preparado para ejercer su labor en un campo determinado.

Nada nuevo bajo el sol.

El intrusismo, desgraciadamente, no es nada nuevo ni en el sector de la traducción o la interpretación ni en otros como el periodismo o la medicina. En nuestro caso, los intrusos más flagrantes son aquellos que, habiendo visitado brevemente uno u otro país, creen que tienen conocimientos suficientes para interpretar o traducir esa lengua que han aprendido de forma superficial. Muchos empresarios confían sus trabajos de interpretación a este tipo de personas inexpertas que, además, suelen trabajar con unas tarifas menores que otros profesionales o empresas debidamente acreditados o con un bagaje de largos años de trabajo detrás.

¿El resultado?: Trabajos de traducción mediocres, cuando no incorrectos, que dañan el prestigio de los verdaderos profesionales de la traducción.

Una anécdota:

Para “quitar hierro al asunto” vamos a terminar este artículo con una de las anécdotas más conocidas sobre intrusismo: el caso de la Papisa Juana.

 

Papisa Juana

Según se cuenta, en el siglo IX una mujer ocupó durante dos años el cargo de máximo representante de la Iglesia Católica – Papa – haciéndose pasar por un hombre. Parece ser que la confusión se inició cuando la niña Juana, hija de un monje y criada en un ambiente de fervor religioso, decidió que quería estudiar. Como en aquella época las mujeres lo tenían prohibido, la chica decidió hacerse pasar por un chico, un tal Johannes (Juan) y comenzó a instruirse en el oficio de copista. Pasaron los años, Juan–Juana se fue relacionando con personas de alto nivel y, como una cosa lleva a la otra, llegó un momento en el que las autoridades eclesiásticas decidieron concederle el honor supremo de ser la cabeza visible de la Iglesia. La leyenda terminó cuando la pobre Juana dio a luz en medio de una procesión ante las miradas estupefactas de todos los fieles.

Moraleja: el intruso siempre acaba siendo descubierto, sus propios actos lo delatarán.