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Las 10 palabras que peor escribimos en castellano.

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Algo que siempre me llamó la atención de las películas de Hollywood es la continua recurrencia a los concursos de deletreo. Sabéis de lo que hablo: esas escenas en las que un montón de niños colocados en un estrado demuestran sus conocimientos del inglés deletreando rítmicamente “complejos” términos como house, home, sweet o friendly.

Y os preguntaréis ¿qué tienen que ver esos concursos norteamericanos con escribir mal en castellano? Pues, desde mi punto de vista, mucho. Si los españoles cada vez hablamos peor, nos comemos letras, sustituimos términos por símbolos matemáticos (+, -), confundimos zetas por ces… ¿cómo vamos a redactar correctamente?

almondigas

En ABC Translink hemos hecho una pequeña búsqueda de las palabras que peor escribimos los españoles. Entre todas ellas hemos elaborado nuestro mal llamado “top ten” o, correctamente escrito en castellano de Cervantes, “10 primeras”. A ver qué te parecen:

1. Idiosincracia: en lugar de la correcta “idiosincrasia” definida por la RAE como “rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad”. 
2. Zarpullido: da picores sólo leerlo ¿verdad? Correcto: sarpullido. 
3. Perjuicios: muy diferente del correcto “prejuicios”. 
4. Espadadrapo, muy habitual, en el término correcto sobra una “d” y falta una “r”: esparadrapo. 
5. Vinistes en lugar del correcto “viniste” del verbo venir. 
6. Fregoneta: una especie de fregona con ruedas. Correcto: furgoneta. 
7. Tos: “movimiento convulsivo y sonoro del aparato respiratorio del hombre y de algunos animales”. Mucha gente lo confunde con el término correcto “todos”. 
8. Cocreta: esa masa rellena en forma alargada o redonda que tantas cenas ha presidido. Correcto: croqueta. 
9. Almóndiga: es esa bolita de carne picada que está tan rica con salsita. Un término imprescindible en este listado y que alude, a su manera, a la albóndiga. 
10. Bayonesa: un auténtico clásico. Término que sustituye a la rica mayonesa de la ensaladilla rusa. 

cocretas

Para terminar, no me puedo resistir a anotar aquí el nombre de un plato del día que leí ayer en el tablón de un restaurante: “Conejo Ala Jillo”. Ya sé que quizá no sea habitual, pero espero que no cree moda.

En fin, después de esta pequeña reflexión quizá no nos vendría mal copiar esa moda de los concursos americanos ¿qué opinas?

 

NOTA DE ACTUALIZACIÓN: Uno de nuestros contactos de Linkedin, tras leer este artículo, comentó a ABC Translink que la RAE aceptaba como válida la palabra “almóndiga”. Inmediatamente nos pusimos a verificar este dato porque, la verdad, nos parecía algo increíble. Para nuestro sorpresa hemos comprobado que la RAE acepta “almóndiga” del mismo modo que acepta términos tan increíbles como toballa, asín, crocodilo o murciégalo. Queremos agradecer a Gabriel su atinada corrección. Seguramente escribiremos otro artículo sobre las curiosas palabras que acepta y que no acepta la Real Academia. Intuyo que va a dar mucho que hablar…

LE-LA-LO: los leísmos

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Me le dejé en el autobús.

A Petra la dolía la cabeza.

A Pedro lo gustó el cocido.

En algunas zonas del centro de España cometer laísmos, loísmos o leísmos es bastante habitual. Estos errores están tan implantados en nuestro lenguaje coloquial que muchas veces se “contagian” a nuestros escritos: cartas comerciales, memorias empresariales, trabajos académicos, artículos de prensa y de internet o correos electrónicos.

LAISMO

De forma muy sencilla podríamos decir que el error consiste en utilizar los pronombres átonos “le”, “la”, “lo” (y sus formas plurales) como complementos directos cuando son complementos indirectos y al revés: utilizarlos como complementos indirectos cuando su función es, precisamente, la de complementos directos.

Quizá estos errores no se consideren tan importantes como intercambiar una “b” por una “v”, pero sí que denotan una falta de conocimientos por parte de quien los comete (sobre todo en el caso de los profesionales de la comunicación).

 

El leísmo:

El leísmo consiste en utilizar el pronombre “le” en lugar de los pronombres “la” o “lo”.

Con varios ejemplos lo veremos más claro:

CORRECTO INCORRECTO
La gatita entró a casa, pero no la vi salir. La gatita entró a casa, pero no le vi salir.
Lo cogí y me subí al autobús (un jersey). Le cogí y me subí a autobús (refiriéndonos a un jersey).

El laísmo:

Incurrimos en un  laísmo cuando usamos el pronombre “la” en lugar de “le”.

CORRECTO INCORRECTO
A ella le dolía la cabeza. A ella la dolía la cabeza.
A María le salió un grano. A María la salió un grano.

El loísmo:

Caemos en un loísmo cuando usamos el pronombre “lo” en lugar de “le”.

CORRECTO INCORRECTO
A Pedro le gustó mucho el cocido. A Pedro lo gustó mucho el cocido.
A Hernando le dio una fuerte migraña. A Hernando lo dio una fuerte migraña.

 

Como bien apuntan nuestros contactos de Linkedin, este no es un tema sencillo. Así, recurrimos a la tabla ejemplo que aparece en la sección de consultas de la Real Academia de la Lengua Española:

 

RAE

¿Qué opinas? ¿Te parece complicado no incurrir en laísmos, leísmos y loísmos?

LA IMPORTANCIA DE LA TILDE. Segunda parte.

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Si recuerdas, en noviembre publicamos la primera parte de un artículo titulado “La importancia de la tilde”. Este artículo generó muchos e interesantes comentarios en nuestros grupos de Linkedin. Vuestras ideas y opiniones ratificaron nuestra idea de que, lamentablemente, nuestra sociedad está olvidando las reglas más básicas de la ortografía.

Hoy vamos a intentar refrescar algunas reglas que a veces nos resultan un poco más difíciles de recordar. En todos los casos hemos acudido a las normas e indicaciones de la Real Academia de la Lengua Española.

 Tildes

Las mayúsculas SÍ se tildan:

Por mucho que los diseñadores se empeñen en lo contrario, la RAE indica que es obligatorio escribir con tilde las mayúsculas que deban llevarla según las reglas de acentuación. Por ejemplo:

CAMIÓN

ÁGAPE

TRIGONOMETRÍA

Durante muchos años la mayor parte de la gente opinaba que las mayúsculas no se tildaban. La “culpa” fue de las rotativas de la prensa. Antiguamente, para componer los textos de los periódicos se usaban cajas de caracteres. El tamaño de esas cajas era limitado y en las letras mayúsculas no quedaba espacio para insertar ese rasguito llamado tilde. En lugar de cambiar el tamaño de las cajas, se intentó cambiar la regla ortográfica. Por suerte, los defensores del castellano no lo permitieron.

Dónde, quién y cómo:

Estas palabras pueden generar también bastantes dudas. La RAE nos dice que estos términos se escriben con tilde cuando tienen sentido interrogativo o exclamativo. Cuando estas palabras funcionan como adverbios o pronombres relativos no debemos colocar tilde.

¿Lioso? Con unos ejemplos lo veremos más claro:

¿Dónde está mi chaqueta? Está donde la dejaste ayer.

¡Cómo ha crecido el huerto! No te entiendo, está como siempre.

Por favor, pregunta a ese señor dónde está la tienda de María. Estará donde la tienda de Jesús, ¿no?

¿Pero quién se lo dijo a Enrique? Quien se lo dijera es un mentiroso.

La RAE nos recuerda que algunas veces estas palabras funcionan como sustantivos. En ese caso la tilde es obligatoria. Por ejemplo:

En este proyecto es fundamental averiguar el qué antes de calcular el cuánto ¿no crees?

Ahora tenemos qué decidir bien el cómo y el cuándo.

 

BARBARIDADES DEL CASTELLANO. Capítulo 3

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

En este nuevo año no podemos resistirnos a continuar con nuestra serie “Barbaridades del Castellano”. Hoy vamos a hablar de una de las erratas más dolientes y habituales que, desgraciadamente, encontramos a diario: las confusiones entre la “b” y la “v”.

No sé si te ocurre como a mí, pero se me ponen los pelos como escarpias cuando leo lindezas como estas:

Esa vufanda es carísima!

Con el biento que hacía no avia quien parara.

Bamos todos a la fiesta!

Venditas fiestas…

Eso es avsurdo.

No estoy exagerando nada de nada. Las de arriba son frases extraídas de muros de Facebook, mensajes de Twitter y publicaciones de Google Plus. Las he traducido al castellano para que todos podamos entenderlas, es decir: he completado las letras que faltaban en casi todas las palabras.

Y el tema no se queda en las redes sociales. Cuando paseamos por la calle también podemos “disfrutar” de carteles como estos:

abrido

Y, a veces, al leer el periódico:

embite

Las reglas básicas para decidir entre la “b” y la “v” son bastante sencillas, algunos ejemplos:

Escribimos con la letra b:

–          Los verbos que terminan en –bir, excepto vivir, servir y hervir. Recibir, abrir, sucumbir o escribir se escriben con “b”.

–          Los verbos que terminan en -buir. Por ejemplo: distribuir, contribuir o retribuir.

Escribimos con la letra v:

–          Las palabras que empiezan por eva-, eve-, evi- y evo-. Por ejemplo: evaluación, eventual, evitar, o evolución. Según la RAE esta regla presenta las siguientes excepciones: ébano y sus derivados, ebionita, ebonita y eborario.

–          Los verbos que terminan en -olver. Por ejemplo: volver o absolver.

 

Por supuesto, nadie es perfecto, por mucha ortografía que sepamos siempre pueden surgirnos dudas. ¿La receta? Consultar un buen diccionario: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/drae

 

Y si te apetece recordar las reglas ortográficas básicas o crees que a algún amigo o conocido no le vendría mal hacerlo, te dejamos aquí algunos enlaces bastante interesantes:

http://platea.pntic.mec.es/~fbellon/orto/regla.htm

http://www.aplicaciones.info/ortogra/ortogra.htm

http://www.tinglado.net/tic/javier/ortografia1/marco.htm

¿LAS REDES SOCIALES ESTÁN MATANDO EL CASTELLANO?

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Hace unos días surgió un interesante debate en uno de nuestros grupos de Linkedin: ¿Las redes sociales están acabando con nuestro idioma?


Castellano y redes sociales

Por supuesto, este no es un tema nuevo ni, desgraciadamente, baladí. Ya hace varios años que  lingüistas y profesores están dando la voz de alarma.

La popularización de Internet y los avances de las Tic son las responsables de esta revolución lingüística. Hoy en día cualquier persona armada con un teléfono o una tableta puede comunicarse con una o cientos de personas  pulsando una simple tecla.

Adolescentes y adultos vivimos una especie de fiebre comunicativa. Todo lo que nos pasa, todo lo que decimos, imaginamos o sentimos debe ser trasmitido rápidamente a los cientos y miles de amigos reales o virtuales.

En definitiva: habitamos en la era de la comunicación instantánea, aquí, ahora y cuanto más rápida… mejor.  Y ahí radica el problema: en la rapidez.

Comenzamos a acortar las palabras para que cupiera una mayor cantidad en el limitado espacio que pagábamos por cada mensaje instantáneo (más conocido por sms). ¿Ejemplos?

 X: por.

Xk: porque.

Nxe: noche.

Bss: besos.

Gns: ganas.

Km: como.

Dew: adiós.

Sk: es que.

Y así podríamos seguir páginas y páginas.

Un poco más tarde llegaron Twitter y las aplicaciones gratuitas de mensajería móvil. Por fin disponíamos de todo el espacio del mundo para escribir, pero no teníamos tiempo. Además ¿para qué molestarse en escribir todas las letras y tildes? Total, nuestros contactos ya conocían el “idioma”.

A la decapitación de nuestras propias palabras en castellano se unió, además, el avance imparable de los neologismos y los anglicismos: nació una nueva terminología.  Mandar un tweet, tener 1000 followers, dar un toque… se convirtieron en nuestras frases favoritas, traspasaron fronteras, llegaron a la imparable corriente de la publicidad y, acto seguido, pasaron a formar parte de nuestras conversaciones diarias. Así, sin complejos.

En definitiva: quizás la frase “matar el castellano” sea demasiado fuerte o exagerada. Pero sí que es cierto que el lenguaje propio utilizado en los mensajes de texto y en las redes sociales está modificando nuestro idioma, promoviendo un cambio lingüístico que, como cualquier novedad, puede ser positivo o negativo. Como casi siempre, todo depende del cristal con que se mire ¿no es cierto?

LA IMPORTANCIA DE LA TILDE. Primera Parte.

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Vamos a empezar esta serie de artículos con un pequeño reto. Intenta leer el siguiente párrafo sin atragantarte demasiado:

El critico que critico aquella película cogio mas de dos meses de baja por tener un calculo renal mas no por ello dejo de ser tan acido como era aquel jueves lluvioso en que actuo como arbitro en la comunidad de vecinos donde habito.

¿Qué tal? ¿Lo has leído bien? 🙂

Hay muchísimos textos que pueden ayudarte a refrescar los conceptos básicos sobre la diferencia entre acento y tilde, las reglas ortográficas principales sobre la acentuación, las excepciones… En otros artículos hablaremos de ello, pero en este nos gustaría aclarar una duda importante que a casi todo el mundo le ha surgido alguna vez.

La polémica de la palabra “solo”:

Como quizá recuerdes, la última edición de la Ortografía de la RAE incluía entre sus consejos evitar tildar el término solo. Lingüistas, traductores, intérpretes, profesores y periodistas pusimos el grito en el cielo. ¿Cómo íbamos a diferenciar ahora “solo” de soledad y “sólo” de solamente?

Los responsables de la Real Academia de la Lengua Española enseguida respondieron a las críticas argumentando que la nueva regla no era tal sino un simple consejo, una orientación, pero claro, la duda se implantó en nuestros libros, periódicos, revistas, ordenadores y pizarras.

Polémicas aparte y resumiendo: ¿Ponemos tilde o no la ponemos? Pues la respuesta es “depende del contexto”. La RAE aconsejó que no se tildara, pero si lo haces no estarás cometiendo una falta de ortografía. Por ejemplo ¿cómo escribirías la siguiente frase?

–          Solo estoy solo.

O

–          Sólo estoy solo.

tilde

Mucha gente considera que el exceso o defecto de tildes no es una falta ortográfica de tanta importancia como otras más obvias como, por ejemplo, confundir la “b” con la “v”. Pero en ABC Translink no opinamos lo mismo.

 Nuestro rico idioma se merece un respeto y, por mucho daño que estén haciendo los teclados táctiles de los móviles, no debemos olvidarnos de la importancia de ese diminuto rasguito que incorporamos a ciertas letras y que llamamos tilde. ¿Estás de acuerdo?

BARBARIDADES DEL CASTELLANO CAPÍTULO 2

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Continuamos con nuestra serie “Barbaridades del castellano”. Hoy vamos a detenernos en una de las confusiones sintácticas que más a menudo leemos en los medios de comunicación: utilizar el pretérito imperfecto en lugar del pretérito perfecto y viceversa.

Pretéritos

A ver, ¿qué “te suena” mejor?:

Ayer hemos estado en la feria.

O

 Ayer estuvimos en la feria.

Otro ejemplo:

He estudiado matemáticas.

O:

Estudié matemáticas.

Vamos a refrescar algunas de las nociones básicas que nos enseñaron en primaria.

El pretérito perfecto se utiliza para expresar acciones que se han realizado en el pasado, pero que perduran en el presente en el momento en que comunicamos dicha acción. Este tiempo verbal se utiliza muy a menudo junto a ciertas expresiones como “esta tarde”, “esta semana” o “este verano”.

Ejemplos:

Este invierno ha nevado mucho.

Esta primavera ha hecho bastante frío.

El pretérito imperfecto se utiliza para expresar acciones que también tuvieron lugar en el pasado, pero ya no perduran en el tiempo, es decir, han finalizado.

Algunos ejemplos:

Antes solía cenar en el restaurante de la esquina.

Alberto jugaba al fútbol todos los martes y miércoles.

Resumiendo: tanto el pretérito perfecto como el imperfecto se utilizan en el castellano para expresar acciones que tuvieron lugar en el pasado, en un momento anterior al actual. ¿Cuál es la diferencia entonces?: el pretérito perfecto expresa acciones que no han finalizado del todo y el imperfecto, por su parte, hace alusión a acciones que ya terminaron. Sencillo ¿verdad?

El mal uso de los tiempos verbales es bastante común en nuestro tiempo. Quizás el problema tenga su origen en una deficiente formación de base, una falta de lectura o la rapidez con la que todos nos comunicamos.

Cierto es que nuestra lengua española tiene ciertos matices que, en ocasiones, son difíciles de recordar, pero los profesionales de la comunicación – periodistas, formadores, editores, correctores, traductores, intérpretes, etc.- debemos esforzarnos un poco más, refrescar nuestros conocimientos de vez en cuando y, por qué no, ser los más exigentes críticos de nuestro propio trabajo.

 

BARBARIDADES DEL CASTELLANO CAPÍTULO 1

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Hoy nos levantamos con una noticia que, no por repetirse continuamente, deja de ser menos dolorosa para los amantes del lenguaje: “La edil de Cultura de IU en Madrid escribe una carta de protesta repleta de faltas de ortografía(Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/1928318/0/carta/faltas-de-ortografia/iu/#xtor=AD-15&xts=467263).

Al parecer esta señora de cargo tan relevante en el sector de la cultura pretendía mostrar su preocupación por el presente y el futuro del Teatro Español y se dirigió por escrito a Natalio Grueso, Director de Artes Escénicas del Consistorio. Ni corta ni perezosa, la mujer empezó su ya famosa carta con una frase lapidaria: “Ha donde va el Teatro Español” (sobra “h”, falta tilde).

El resto, según el citado periódico, era un rosario de hirientes faltas ortográficas. Pero lo peor no es ese nuevo vapuleo a nuestro querido castellano. Lo que realmente ha molestado a ABC Translink y a todas las personas sensibles con la cultura es la reacción de la susodicha escribiente: “Es cierto que cometí fallos, pero lo importante era el contenido de la carta y la crisis por la que atraviesa el Teatro Español“. O, en otras palabras: señores míos, la ortografía no importa.

Como decíamos al principio, desgraciadamente este no es un hecho aislado. ¡Ojalá!
No se sabe si es por influencia de los soportes de comunicación del tipo “140 caracteres”, por los teclados chiquitines que dificultan el uso de tildes, por la cercanía en el teclado de las letras “v” o “b”…
Sea cual sea la razón, el problema es uno: nuestro idioma, el castellano, está en crisis.

Periodistas, políticos, responsables de cultura, abogados, estudiantes, etc. llenan hojas y hojas – pantallas y pantallas – de auténticas barbaridades que, no por ser repetitivas, dejan de ser preocupantes. Votao, aver, haver, aya son algunos ejemplos. Seguro que tú conoces muchos más.

En el recién estrenado Blog de ABC Translink vamos a hablar de diversos temas relacionados con el sector de la traducción, la interpretación, el lenguaje y los idiomas, pero también vamos a publicar algunos artículos sobre las “barbaridades de la lengua”.

¿La razón?: nos parece importante que en estos tiempos de exceso comunicativo, los idiomas se cuiden al máximo y se transmitan de generación en generación como lo que realmente son: una herencia cultural que debemos respetar y proteger.

Barbaridades ortográficas

Faltas de ortografía en castellano