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LE-LA-LO: los leísmos

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Me le dejé en el autobús.

A Petra la dolía la cabeza.

A Pedro lo gustó el cocido.

En algunas zonas del centro de España cometer laísmos, loísmos o leísmos es bastante habitual. Estos errores están tan implantados en nuestro lenguaje coloquial que muchas veces se “contagian” a nuestros escritos: cartas comerciales, memorias empresariales, trabajos académicos, artículos de prensa y de internet o correos electrónicos.

LAISMO

De forma muy sencilla podríamos decir que el error consiste en utilizar los pronombres átonos “le”, “la”, “lo” (y sus formas plurales) como complementos directos cuando son complementos indirectos y al revés: utilizarlos como complementos indirectos cuando su función es, precisamente, la de complementos directos.

Quizá estos errores no se consideren tan importantes como intercambiar una “b” por una “v”, pero sí que denotan una falta de conocimientos por parte de quien los comete (sobre todo en el caso de los profesionales de la comunicación).

 

El leísmo:

El leísmo consiste en utilizar el pronombre “le” en lugar de los pronombres “la” o “lo”.

Con varios ejemplos lo veremos más claro:

CORRECTO INCORRECTO
La gatita entró a casa, pero no la vi salir. La gatita entró a casa, pero no le vi salir.
Lo cogí y me subí al autobús (un jersey). Le cogí y me subí a autobús (refiriéndonos a un jersey).

El laísmo:

Incurrimos en un  laísmo cuando usamos el pronombre “la” en lugar de “le”.

CORRECTO INCORRECTO
A ella le dolía la cabeza. A ella la dolía la cabeza.
A María le salió un grano. A María la salió un grano.

El loísmo:

Caemos en un loísmo cuando usamos el pronombre “lo” en lugar de “le”.

CORRECTO INCORRECTO
A Pedro le gustó mucho el cocido. A Pedro lo gustó mucho el cocido.
A Hernando le dio una fuerte migraña. A Hernando lo dio una fuerte migraña.

 

Como bien apuntan nuestros contactos de Linkedin, este no es un tema sencillo. Así, recurrimos a la tabla ejemplo que aparece en la sección de consultas de la Real Academia de la Lengua Española:

 

RAE

¿Qué opinas? ¿Te parece complicado no incurrir en laísmos, leísmos y loísmos?

BARBARIDADES DEL CASTELLANO. Capítulo 3

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

En este nuevo año no podemos resistirnos a continuar con nuestra serie “Barbaridades del Castellano”. Hoy vamos a hablar de una de las erratas más dolientes y habituales que, desgraciadamente, encontramos a diario: las confusiones entre la “b” y la “v”.

No sé si te ocurre como a mí, pero se me ponen los pelos como escarpias cuando leo lindezas como estas:

Esa vufanda es carísima!

Con el biento que hacía no avia quien parara.

Bamos todos a la fiesta!

Venditas fiestas…

Eso es avsurdo.

No estoy exagerando nada de nada. Las de arriba son frases extraídas de muros de Facebook, mensajes de Twitter y publicaciones de Google Plus. Las he traducido al castellano para que todos podamos entenderlas, es decir: he completado las letras que faltaban en casi todas las palabras.

Y el tema no se queda en las redes sociales. Cuando paseamos por la calle también podemos “disfrutar” de carteles como estos:

abrido

Y, a veces, al leer el periódico:

embite

Las reglas básicas para decidir entre la “b” y la “v” son bastante sencillas, algunos ejemplos:

Escribimos con la letra b:

–          Los verbos que terminan en –bir, excepto vivir, servir y hervir. Recibir, abrir, sucumbir o escribir se escriben con “b”.

–          Los verbos que terminan en -buir. Por ejemplo: distribuir, contribuir o retribuir.

Escribimos con la letra v:

–          Las palabras que empiezan por eva-, eve-, evi- y evo-. Por ejemplo: evaluación, eventual, evitar, o evolución. Según la RAE esta regla presenta las siguientes excepciones: ébano y sus derivados, ebionita, ebonita y eborario.

–          Los verbos que terminan en -olver. Por ejemplo: volver o absolver.

 

Por supuesto, nadie es perfecto, por mucha ortografía que sepamos siempre pueden surgirnos dudas. ¿La receta? Consultar un buen diccionario: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/drae

 

Y si te apetece recordar las reglas ortográficas básicas o crees que a algún amigo o conocido no le vendría mal hacerlo, te dejamos aquí algunos enlaces bastante interesantes:

http://platea.pntic.mec.es/~fbellon/orto/regla.htm

http://www.aplicaciones.info/ortogra/ortogra.htm

http://www.tinglado.net/tic/javier/ortografia1/marco.htm

¿LAS REDES SOCIALES ESTÁN MATANDO EL CASTELLANO?

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Hace unos días surgió un interesante debate en uno de nuestros grupos de Linkedin: ¿Las redes sociales están acabando con nuestro idioma?


Castellano y redes sociales

Por supuesto, este no es un tema nuevo ni, desgraciadamente, baladí. Ya hace varios años que  lingüistas y profesores están dando la voz de alarma.

La popularización de Internet y los avances de las Tic son las responsables de esta revolución lingüística. Hoy en día cualquier persona armada con un teléfono o una tableta puede comunicarse con una o cientos de personas  pulsando una simple tecla.

Adolescentes y adultos vivimos una especie de fiebre comunicativa. Todo lo que nos pasa, todo lo que decimos, imaginamos o sentimos debe ser trasmitido rápidamente a los cientos y miles de amigos reales o virtuales.

En definitiva: habitamos en la era de la comunicación instantánea, aquí, ahora y cuanto más rápida… mejor.  Y ahí radica el problema: en la rapidez.

Comenzamos a acortar las palabras para que cupiera una mayor cantidad en el limitado espacio que pagábamos por cada mensaje instantáneo (más conocido por sms). ¿Ejemplos?

 X: por.

Xk: porque.

Nxe: noche.

Bss: besos.

Gns: ganas.

Km: como.

Dew: adiós.

Sk: es que.

Y así podríamos seguir páginas y páginas.

Un poco más tarde llegaron Twitter y las aplicaciones gratuitas de mensajería móvil. Por fin disponíamos de todo el espacio del mundo para escribir, pero no teníamos tiempo. Además ¿para qué molestarse en escribir todas las letras y tildes? Total, nuestros contactos ya conocían el “idioma”.

A la decapitación de nuestras propias palabras en castellano se unió, además, el avance imparable de los neologismos y los anglicismos: nació una nueva terminología.  Mandar un tweet, tener 1000 followers, dar un toque… se convirtieron en nuestras frases favoritas, traspasaron fronteras, llegaron a la imparable corriente de la publicidad y, acto seguido, pasaron a formar parte de nuestras conversaciones diarias. Así, sin complejos.

En definitiva: quizás la frase “matar el castellano” sea demasiado fuerte o exagerada. Pero sí que es cierto que el lenguaje propio utilizado en los mensajes de texto y en las redes sociales está modificando nuestro idioma, promoviendo un cambio lingüístico que, como cualquier novedad, puede ser positivo o negativo. Como casi siempre, todo depende del cristal con que se mire ¿no es cierto?

LA IMPORTANCIA DE LA TILDE. Primera Parte.

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Vamos a empezar esta serie de artículos con un pequeño reto. Intenta leer el siguiente párrafo sin atragantarte demasiado:

El critico que critico aquella película cogio mas de dos meses de baja por tener un calculo renal mas no por ello dejo de ser tan acido como era aquel jueves lluvioso en que actuo como arbitro en la comunidad de vecinos donde habito.

¿Qué tal? ¿Lo has leído bien? 🙂

Hay muchísimos textos que pueden ayudarte a refrescar los conceptos básicos sobre la diferencia entre acento y tilde, las reglas ortográficas principales sobre la acentuación, las excepciones… En otros artículos hablaremos de ello, pero en este nos gustaría aclarar una duda importante que a casi todo el mundo le ha surgido alguna vez.

La polémica de la palabra “solo”:

Como quizá recuerdes, la última edición de la Ortografía de la RAE incluía entre sus consejos evitar tildar el término solo. Lingüistas, traductores, intérpretes, profesores y periodistas pusimos el grito en el cielo. ¿Cómo íbamos a diferenciar ahora “solo” de soledad y “sólo” de solamente?

Los responsables de la Real Academia de la Lengua Española enseguida respondieron a las críticas argumentando que la nueva regla no era tal sino un simple consejo, una orientación, pero claro, la duda se implantó en nuestros libros, periódicos, revistas, ordenadores y pizarras.

Polémicas aparte y resumiendo: ¿Ponemos tilde o no la ponemos? Pues la respuesta es “depende del contexto”. La RAE aconsejó que no se tildara, pero si lo haces no estarás cometiendo una falta de ortografía. Por ejemplo ¿cómo escribirías la siguiente frase?

–          Solo estoy solo.

O

–          Sólo estoy solo.

tilde

Mucha gente considera que el exceso o defecto de tildes no es una falta ortográfica de tanta importancia como otras más obvias como, por ejemplo, confundir la “b” con la “v”. Pero en ABC Translink no opinamos lo mismo.

 Nuestro rico idioma se merece un respeto y, por mucho daño que estén haciendo los teclados táctiles de los móviles, no debemos olvidarnos de la importancia de ese diminuto rasguito que incorporamos a ciertas letras y que llamamos tilde. ¿Estás de acuerdo?

LA LENGUA DE SIGNOS: NO SOLO UNA

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Si le preguntas a una persona “cuántas lenguas de signos hay”, seguramente te responderá que una. Pues no, es un error: hay más de 100 lenguas de signos oficialmente reconocidas como tal.

Hoy vamos a hablar de esta fascinante forma de comunicación utilizada por millones de personas.

 Lengua de Signos

Primeros conceptos básicos:

Mediante la lengua de signos un emisor transmite un mensaje a un receptor utilizando una serie de gestos preestablecidos por un código que ambos conocen. Los gestos pueden ser simples – meras letras – o complejos – frases completas – y son percibidos por el receptor mediante el sentido de la vista.

No hay una lengua de signos única y tampoco tiene que haber una por cada país. Por ejemplo: la lengua de signos reglada denominada “Americana” es utilizada por personas sordas y sordomudas de Canadá, Estados Unidos y también México.

Estas lenguas, al igual que ocurre con el resto de los idiomas, se modifican y actualizan al ritmo de las demandas de la sociedad, van incorporando neologismos, variando sus reglas gramaticales, etc.

 

La Lengua de Signos Española:

La Lengua de Signos Española – LSE – fue reconocida como tal por Ley en el año 2007. Se estima que es utilizada a diario por más de 100.000 personas en todo el ámbito nacional aunque ciertas comunidades autónomas como la catalana han desarrollado su propia lengua de signos (LSC en Cataluña, reconocida oficialmente en el año 2011).

Hasta no hace demasiado tiempo la lengua de signos no era tomada muy en cuenta. Era una forma de comunicación restringida a las personas con discapacidad auditiva y su entorno más cercano. Pero, afortunadamente, los tiempos cambian y la mentalidad también.

Congreso y Senado, Tribunales, retransmisiones televisivas… Hoy en día podemos decir que la lengua de signos está implantada perfectamente en todos los ámbitos de nuestra sociedad. ¿Otra buena noticia? El intenso deseo por parte de las personas sin deficiencia auditiva por aprender a “hablar” la fascinante lengua de signos.

Si quieres conocer un poco mejor la lengua de signos, la Confederación Estatal de Personas Sordas ofrece mucha información en su página web: http://www.cnse.es/lengua.php

BARBARIDADES DEL CASTELLANO CAPÍTULO 2

Escrito por Marta Barrero – MARA VEGA COMUNICACIÓN – para ABC Translink.

Continuamos con nuestra serie “Barbaridades del castellano”. Hoy vamos a detenernos en una de las confusiones sintácticas que más a menudo leemos en los medios de comunicación: utilizar el pretérito imperfecto en lugar del pretérito perfecto y viceversa.

Pretéritos

A ver, ¿qué “te suena” mejor?:

Ayer hemos estado en la feria.

O

 Ayer estuvimos en la feria.

Otro ejemplo:

He estudiado matemáticas.

O:

Estudié matemáticas.

Vamos a refrescar algunas de las nociones básicas que nos enseñaron en primaria.

El pretérito perfecto se utiliza para expresar acciones que se han realizado en el pasado, pero que perduran en el presente en el momento en que comunicamos dicha acción. Este tiempo verbal se utiliza muy a menudo junto a ciertas expresiones como “esta tarde”, “esta semana” o “este verano”.

Ejemplos:

Este invierno ha nevado mucho.

Esta primavera ha hecho bastante frío.

El pretérito imperfecto se utiliza para expresar acciones que también tuvieron lugar en el pasado, pero ya no perduran en el tiempo, es decir, han finalizado.

Algunos ejemplos:

Antes solía cenar en el restaurante de la esquina.

Alberto jugaba al fútbol todos los martes y miércoles.

Resumiendo: tanto el pretérito perfecto como el imperfecto se utilizan en el castellano para expresar acciones que tuvieron lugar en el pasado, en un momento anterior al actual. ¿Cuál es la diferencia entonces?: el pretérito perfecto expresa acciones que no han finalizado del todo y el imperfecto, por su parte, hace alusión a acciones que ya terminaron. Sencillo ¿verdad?

El mal uso de los tiempos verbales es bastante común en nuestro tiempo. Quizás el problema tenga su origen en una deficiente formación de base, una falta de lectura o la rapidez con la que todos nos comunicamos.

Cierto es que nuestra lengua española tiene ciertos matices que, en ocasiones, son difíciles de recordar, pero los profesionales de la comunicación – periodistas, formadores, editores, correctores, traductores, intérpretes, etc.- debemos esforzarnos un poco más, refrescar nuestros conocimientos de vez en cuando y, por qué no, ser los más exigentes críticos de nuestro propio trabajo.