Escritura de las cifras: Números cardinales

Cualquier profesional de la traducción o la corrección sabe el tiempo que se puede perder, durante un encargo, en pulir los pequeños detalles referentes a la conversión de los números de un idioma a otro. Ya hablamos de la expresión escrita de las cifras y para completar, repasaremos los cardinales, que aunque no son demasiado complicados, en ocasiones se pueden producir errores en su expresión escrita.

Los cardinales son numerales con los que expresamos la cantidad o con los que contamos. Suelen funcionar como adjetivos: “he leído seis libros este mes“,  pero también pueden funcionar como pronombres, al reemplazar al sustantivo en una oración: “este mes he leído seis“.

Esta numeración cardinal es más sencilla en su enunciación, pues se corresponde con los números naturales. No obstante conviene tener en cuenta:

– A partir de los cambios introducidos en la Ortografía de la Lengua española en 2010 los cardinales inferiores a cien pueden escribirse en una sola palabra (anteriormente eran solo hasta el treinta): treintaiséis, setentaiocho. Eso sí, la i de unión ha de ser latina y deben seguir las normas de acentuación generales.

– Se considera de uso vulgar eliminar el diptongo en los compuestos de la primera decena: diecisiete, dieciocho. Igualmente no se admiten en las series superiores: trentisiete, cincuentinueve.

– Hasta mil se escriben también en una sola palabra: doscientos, quinientos, novecientos.

– Los miles han de escribirse, sin embargo, en palabras separadas: cuatro mil, siete mil, mil trescientos veinte.

– Los millones suponen ligeras variaciones respecto a la raíz utilizada para expresar el número: millón, billón, trillón, cuatrillón, quintillón, sextillón, septillón, octillón, nonillón.

– También puede unirse en compuestos de una sola palabra el numeral con determinados indefinidos de cantidad que forman palabras como: sesentaipico, treintaipocos, etc.

– Los cardinales, cuando funcionan como sustantivos, son siempre masculinos: el cuatro, un millón. En cambio, cuando son adjetivos o pronombres no varían el género salvo uno y sus compuestos.

– Los cardinales terminados en uno seguidos de sustantivo femenino deben concordar en género con este: cuarentaiuna canciones, ochentaiuna personas. Hay una excepción en el caso de los sustantivos que comienzan con a tónica: treintaiún anclas, cincuentaiún aves.

– Cuando el cardinal y sus compuestos funcionan como adjetivos y anteceden al sustantivo masculino adoptan la forma apocopada siempre: un árbol. También se usa el apócope femenino cuando comienza con a tónica: un águila.

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