Morfología: lenguas que declinan

Los traductores o correctores profesionales y aquellos que estudiaron latín o griego, tendrán en mente las desinencias, los casos y la diversidad de declinaciones. Pero ¿qué es una declinación?

Es un sistema morfológico que designa la función que determinadas palabras realizan en la oración y como se relacionan entre sí. Esa flexión se realiza con los casos (nominativo, acusativo, dativo, etc.) que, en la mayoría de las lenguas, se marcan con sufijos, infijos o prefijos. Las palabras que llevan la desinencia de los casos no varían su significado, sino su función gramatical en la oración: complemento directo, circunstancial, etc. No se debe confundir la existencia de los complementos con el hecho de que se declinen. En cualquier idioma encontrarnos divisiones entre los elementos que complementan al verbo.

En nuestra lengua, sin ir más lejos, tenemos complementos como el directo (conocido como objeto directo)pero no hay ninguna marca ni desinencia que nos indique que es un complemento directo, sino que es su relación con el verbo y el resto de integrantes de la oración la que nos permite saberlo. En otros casos, serán los pronombres, conjunciones y preposiciones los que den pistas sobre la función de una palabra en la frase: para complemento indirecto, desde complemento circunstancial, etc.

Tomando como ejemplo el latín clásico añadiríamos a una palabra, por ejemplo arbor (árbol) las desinencias de cada caso para componer la oración con sus complementos respectivos. Así el directo o acusativo sería arborem, el complemento del nombre o genitivo arboris, el indirecto o dativo arbori, y el circunstancial o ablativo arbore.

Por supuesto, no todo es tan sencillo; al igual que en español la preposición –a no solo se utiliza con complementos circunstanciales de dirección sino que puede servir, también, para complementos directos, en las lenguas que declinan hay, obviamente, particularidades gramaticales que introducirán excepciones y usos diferenciados según los contextos o necesidades morfológicas. 

Las declinaciones no son exclusivas de la familia latina de las lenguas indoeuropeas, aunque sí que abundan entre sus “descendientes”. Muchas no mantienen la variedad de declinaciones o el número íntegro de casos, pero sí que siguen marcando con desinencias los que conservan. Entre ellas se encuentran el alemán, el rumano o el ruso. Las otras familias que incluyen lenguas que declinan son la urálica (finés) o la altaica (el turco).

Otros idiomas, como el árabe, tienen también casos aunque los designan de una manera diferente. El árabe es un idioma derivativo que no utiliza el mismo sistema vocálico que otras lenguas. Para vocalizar las palabras se emplean unas grafías que representan los tres sonidos vocálicos existentes (-a, –i, -u) y con ellas se marcan los casos: acusativo, genitivo y nominativo, respectivamente.

 

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