Revisar o no revisar, esa es la cuestión

El otro día seguí con atención un pequeño debate que se abrió en Linkedin sobre la necesidad, o no, de revisar los textos traducidos antes de entregarlos al cliente final. La verdad es que me sorprendió que algunos profesionales defendieran la postura de que un buen traductor no necesita revisar nada ya que su amplia experiencia le permitía hacer un trabajo correcto de principio a fin.

Es un tema tan interesante que en ABC Translink creemos que es adecuado dedicarle uno de nuestros artículos. Revisar o no revisar, esa es la cuestión.

Revisión-textos

Imagen: Carlos Delgado [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)]


Errar humanum est

¿Te suena la frase Errare humanum est? Se trata de una expresión latina que podríamos traducir al español como Errar es humano. En ABC Translink trabajan grandes profesionales de la traducción y la interpretación, personas muy preparadas y con una amplia trayectoria a sus espaldas, pero son humanos. ¿Quién no ha cometido alguna vez un error en su trabajo? En nuestra profesión, al contrario que en otras, tenemos una ventaja: podemos corregir las erratas antes de que creen un problema. Otros profesionales como los médicos o los veterinarios no tienen esa ventaja competitiva, pero los traductores sí, entonces ¿por qué no aprovecharla? ¿Por orgullo?


Tiempo divino tesoro

En el día a día hay muchos factores que pueden influir en el correcto trabajo de un traductor de textos. Exceso de trabajo, complejidad en el estilo o la temática del texto a traducir o plazos de entrega demasiado ajustados. Y es lo último, la falta de tiempo, el principal escollo que encuentra el traductor a la hora de entregar un trabajo de alta calidad.

Todos andamos con prisas, la agencia, el traductor y, por supuesto, el cliente final, el interlocutor de esa empresa que necesita utilizar ayer el texto que encarga traducir hoy. En demasiadas ocasiones el traductor debe cumplir unos plazos tan ajustados que le impiden dedicar unos minutos a la última tarea de la traducción, la revisión de textos. Los plazos ajustados son inevitables pero, por experiencia, diez minutos de retraso en la entrega de un trabajo evitarán muchos problemas en el futuro, unos problemas que se suelen traducir en pérdidas económicas tanto para el cliente, como para el traductor o la agencia de traducción.

Dedicar un tiempo de calidad a la revisión final de una traducción nos ayudará a:

– Comprobar que hemos traducido el texto completo. En ciertos textos largos y complejos es posible que el traductor olvide traducir una frase o, incluso, un párrafo completo. Estos olvidos se subsanan rápidamente con una sencilla revisión final.

– Respetar completamente el formato del texto original. Me refiero al uso de cursivas, negritas, tipo y tamaño de letra etc., que el autor del texto decidió utilizar.

– No confundir fechas o cifras clave.

– Detectar cualquier error ortográfico, faltas de ortografía o de sintaxis que algunas veces son producidas por nuestro propio procesador de textos o por la prisa que tenemos en teclear el texto.

 

 

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