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BARBARIDADES DEL CASTELLANO. Capítulo 3

En este nuevo año no podemos resistirnos a continuar con nuestra serie “Barbaridades del Castellano”. Hoy vamos a hablar de una de las erratas más dolientes y habituales que, desgraciadamente, encontramos a diario: las confusiones entre la “b” y la “v”.

No sé si te ocurre como a mí, pero se me ponen los pelos como escarpias cuando leo lindezas como estas:

Esa vufanda es carísima!

Con el biento que hacía no avia quien parara.

Bamos todos a la fiesta!

Venditas fiestas…

Eso es avsurdo.

No estoy exagerando nada de nada. Las de arriba son frases extraídas de muros de Facebook, mensajes de Twitter y publicaciones de Google Plus. Las he traducido al castellano para que todos podamos entenderlas, es decir: he completado las letras que faltaban en casi todas las palabras.

Y el tema no se queda en las redes sociales. Cuando paseamos por la calle también podemos “disfrutar” de carteles como estos:

abrido

Y, a veces, al leer el periódico:

embite

Las reglas básicas para decidir entre la “b” y la “v” son bastante sencillas, algunos ejemplos:

Escribimos con la letra b:

–          Los verbos que terminan en –bir, excepto vivir, servir y hervir. Recibir, abrir, sucumbir o escribir se escriben con “b”.

–          Los verbos que terminan en -buir. Por ejemplo: distribuir, contribuir o retribuir.

Escribimos con la letra v:

–          Las palabras que empiezan por eva-, eve-, evi- y evo-. Por ejemplo: evaluación, eventual, evitar, o evolución. Según la RAE esta regla presenta las siguientes excepciones: ébano y sus derivados, ebionita, ebonita y eborario.

–          Los verbos que terminan en -olver. Por ejemplo: volver o absolver.

Por supuesto, nadie es perfecto, por mucha ortografía que sepamos siempre pueden surgirnos dudas. ¿La receta? Consultar un buen diccionario: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/drae

Y si te apetece recordar las reglas ortográficas básicas o crees que a algún amigo o conocido no le vendría mal hacerlo, te dejamos aquí algunos enlaces bastante interesantes:

http://platea.pntic.mec.es/~fbellon/orto/regla.htm

http://www.aplicaciones.info/ortogra/ortogra.htm

http://www.tinglado.net/tic/javier/ortografia1/marco.htm

¿LAS REDES SOCIALES ESTÁN MATANDO EL CASTELLANO?

Hace unos días surgió un interesante debate en uno de nuestros grupos de Linkedin: ¿Las redes sociales están acabando con nuestro idioma?


Castellano y redes sociales

Por supuesto, este no es un tema nuevo ni, desgraciadamente, baladí. Ya hace varios años que  lingüistas y profesores están dando la voz de alarma.

La popularización de Internet y los avances de las Tic son las responsables de esta revolución lingüística. Hoy en día cualquier persona armada con un teléfono o una tableta puede comunicarse con una o cientos de personas  pulsando una simple tecla.

Adolescentes y adultos vivimos una especie de fiebre comunicativa. Todo lo que nos pasa, todo lo que decimos, imaginamos o sentimos debe ser trasmitido rápidamente a los cientos y miles de amigos reales o virtuales.

En definitiva: habitamos en la era de la comunicación instantánea, aquí, ahora y cuanto más rápida… mejor.  Y ahí radica el problema: en la rapidez.

Comenzamos a acortar las palabras para que cupiera una mayor cantidad en el limitado espacio que pagábamos por cada mensaje instantáneo (más conocido por sms). ¿Ejemplos?

 X: por.

Xk: porque.

Nxe: noche.

Bss: besos.

Gns: ganas.

Km: como.

Dew: adiós.

Sk: es que.

Y así podríamos seguir páginas y páginas.

Un poco más tarde llegaron Twitter y las aplicaciones gratuitas de mensajería móvil. Por fin disponíamos de todo el espacio del mundo para escribir, pero no teníamos tiempo. Además ¿para qué molestarse en escribir todas las letras y tildes? Total, nuestros contactos ya conocían el “idioma”.

A la decapitación de nuestras propias palabras en castellano se unió, además, el avance imparable de los neologismos y los anglicismos: nació una nueva terminología.  Mandar un tweet, tener 1000 followers, dar un toque… se convirtieron en nuestras frases favoritas, traspasaron fronteras, llegaron a la imparable corriente de la publicidad y, acto seguido, pasaron a formar parte de nuestras conversaciones diarias. Así, sin complejos.

En definitiva: quizás la frase “matar el castellano” sea demasiado fuerte o exagerada. Pero sí que es cierto que el lenguaje propio utilizado en los mensajes de texto y en las redes sociales está modificando nuestro idioma, promoviendo un cambio lingüístico que, como cualquier novedad, puede ser positivo o negativo. Como casi siempre, todo depende del cristal con que se mire ¿no es cierto?

LA IMPORTANCIA DE LA TILDE. Primera Parte.

Vamos a empezar esta serie de artículos con un pequeño reto. Intenta leer el siguiente párrafo sin atragantarte demasiado:

El critico que critico aquella película cogio mas de dos meses de baja por tener un calculo renal mas no por ello dejo de ser tan acido como era aquel jueves lluvioso en que actuo como arbitro en la comunidad de vecinos donde habito.

¿Qué tal? ¿Lo has leído bien? 🙂

Hay muchísimos textos que pueden ayudarte a refrescar los conceptos básicos sobre la diferencia entre acento y tilde, las reglas ortográficas principales sobre la acentuación, las excepciones… En otros artículos hablaremos de ello, pero en este nos gustaría aclarar una duda importante que a casi todo el mundo le ha surgido alguna vez.

La polémica de la palabra “solo”:

Como quizá recuerdes, la última edición de la Ortografía de la RAE incluía entre sus consejos evitar tildar el término solo. Lingüistas, traductores, intérpretes, profesores y periodistas pusimos el grito en el cielo. ¿Cómo íbamos a diferenciar ahora “solo” de soledad y “sólo” de solamente?

Los responsables de la Real Academia de la Lengua Española enseguida respondieron a las críticas argumentando que la nueva regla no era tal sino un simple consejo, una orientación, pero claro, la duda se implantó en nuestros libros, periódicos, revistas, ordenadores y pizarras.

Polémicas aparte y resumiendo: ¿Ponemos tilde o no la ponemos? Pues la respuesta es “depende del contexto”. La RAE aconsejó que no se tildara, pero si lo haces no estarás cometiendo una falta de ortografía. Por ejemplo ¿cómo escribirías la siguiente frase?

–          Solo estoy solo.

O

–          Sólo estoy solo.

tilde

Mucha gente considera que el exceso o defecto de tildes no es una falta ortográfica de tanta importancia como otras más obvias como, por ejemplo, confundir la “b” con la “v”. Pero en ABC Translink no opinamos lo mismo.

 Nuestro rico idioma se merece un respeto y, por mucho daño que estén haciendo los teclados táctiles de los móviles, no debemos olvidarnos de la importancia de ese diminuto rasguito que incorporamos a ciertas letras y que llamamos tilde. ¿Estás de acuerdo?

BARBARIDADES DEL CASTELLANO CAPÍTULO 2

Continuamos con nuestra serie “Barbaridades del castellano”. Hoy vamos a detenernos en una de las confusiones sintácticas que más a menudo leemos en los medios de comunicación: utilizar el pretérito imperfecto en lugar del pretérito perfecto y viceversa.

A ver, ¿qué “te suena” mejor?:

Ayer hemos estado en la feria.

O

 Ayer estuvimos en la feria.

Otro ejemplo:

He estudiado matemáticas.

O:

Estudié matemáticas.

Vamos a refrescar algunas de las nociones básicas que nos enseñaron en primaria.

El pretérito perfecto se utiliza para expresar acciones que se han realizado en el pasado, pero que perduran en el presente en el momento en que comunicamos dicha acción. Este tiempo verbal se utiliza muy a menudo junto a ciertas expresiones como “esta tarde”, “esta semana” o “este verano”.

Ejemplos:

Este invierno ha nevado mucho.

Esta primavera ha hecho bastante frío.

El pretérito imperfecto se utiliza para expresar acciones que también tuvieron lugar en el pasado, pero ya no perduran en el tiempo, es decir, han finalizado.

Algunos ejemplos:

Antes solía cenar en el restaurante de la esquina.

Alberto jugaba al fútbol todos los martes y miércoles.

Resumiendo: tanto el pretérito perfecto como el imperfecto se utilizan en el castellano para expresar acciones que tuvieron lugar en el pasado, en un momento anterior al actual. ¿Cuál es la diferencia entonces?: el pretérito perfecto expresa acciones que no han finalizado del todo y el imperfecto, por su parte, hace alusión a acciones que ya terminaron. Sencillo ¿verdad?

El mal uso de los tiempos verbales es bastante común en nuestro tiempo. Quizás el problema tenga su origen en una deficiente formación de base, una falta de lectura o la rapidez con la que todos nos comunicamos.

Cierto es que nuestra lengua española tiene ciertos matices que, en ocasiones, son difíciles de recordar, pero los profesionales de la comunicación – periodistas, formadores, editores, correctores, traductores, intérpretes, etc.- debemos esforzarnos un poco más, refrescar nuestros conocimientos de vez en cuando y, por qué no, ser los más exigentes críticos de nuestro propio trabajo.

 

BARBARIDADES DEL CASTELLANO CAPÍTULO 1

Hoy nos levantamos con una noticia que, no por repetirse continuamente, deja de ser menos dolorosa para los amantes del lenguaje: “La edil de Cultura de IU en Madrid escribe una carta de protesta repleta de faltas de ortografía(Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/1928318/0/carta/faltas-de-ortografia/iu/#xtor=AD-15&xts=467263).

Al parecer esta señora de cargo tan relevante en el sector de la cultura pretendía mostrar su preocupación por el presente y el futuro del Teatro Español y se dirigió por escrito a Natalio Grueso, Director de Artes Escénicas del Consistorio. Ni corta ni perezosa, la mujer empezó su ya famosa carta con una frase lapidaria: “Ha donde va el Teatro Español” (sobra “h”, falta tilde).

El resto, según el citado periódico, era un rosario de hirientes faltas ortográficas. Pero lo peor no es ese nuevo vapuleo a nuestro querido castellano. Lo que realmente ha molestado a ABC Translink y a todas las personas sensibles con la cultura es la reacción de la susodicha escribiente: “Es cierto que cometí fallos, pero lo importante era el contenido de la carta y la crisis por la que atraviesa el Teatro Español“. O, en otras palabras: señores míos, la ortografía no importa.

Como decíamos al principio, desgraciadamente este no es un hecho aislado. ¡Ojalá!
No se sabe si es por influencia de los soportes de comunicación del tipo “140 caracteres”, por los teclados chiquitines que dificultan el uso de tildes, por la cercanía en el teclado de las letras “v” o “b”…
Sea cual sea la razón, el problema es uno: nuestro idioma, el castellano, está en crisis.

Periodistas, políticos, responsables de cultura, abogados, estudiantes, etc. llenan hojas y hojas – pantallas y pantallas – de auténticas barbaridades que, no por ser repetitivas, dejan de ser preocupantes. Votao, aver, haver, aya son algunos ejemplos. Seguro que tú conoces muchos más.

En el recién estrenado Blog de ABC Translink vamos a hablar de diversos temas relacionados con el sector de la traducción, la interpretación, el lenguaje y los idiomas, pero también vamos a publicar algunos artículos sobre las “barbaridades de la lengua”.

¿La razón?: nos parece importante que en estos tiempos de exceso comunicativo, los idiomas se cuiden al máximo y se transmitan de generación en generación como lo que realmente son: una herencia cultural que debemos respetar y proteger.

Barbaridades ortográficas

Faltas de ortografía en castellano

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