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Presupuesto de traducción

Cada maestrillo tiene su librillo. Traductores, periodistas, abogados, economistas, médicos, fontaneros, ebanistas, mecánicos, dependientes, profesores… Todos los oficios tienen una serie de trucos no escritos, un sistema de trabajar que es fruto de la experiencia y del contacto con otros profesionales del sector y, también, con los clientes.

Puedes calcular el precio de la traducción que quieras realizar con nuestra calculadora de presupuestos: https://abctranslink.com/es/tarifas.php

Presupuestar traducción

Paso 1: reflexiona.

Uno de los principales errores que se cometen a la hora de presupuestar es no tomarse el tiempo necesario para valorar tanto el proyecto de traducción, como el tiempo que te llevará realizarlo de forma profesional, es decir: bien. Las agencias de traducción normalmente cuentan con una persona, con un gestor de proyectos que dedica gran  parte de su tiempo a valorar y presupuestar nuevos trabajos, pero la mayoría de los traductores autónomos deben ocuparse de esta delicada tarea entre traducción y traducción, o a unas horas de la noche que no deberían dedicarse más que a dormir o ver la televisión.


Paso 2: no te precipites.

Un error en el que incurrimos todos alguna vez a la hora de presupuestar un trabajo – una traducción, un artículo, una reparación de automóvil, etc.- es hacer excesivo caso a la prisa que el cliente dice tener. Es ley de vida: todos los clientes que necesitan un producto o un servicio tienen muchísima prisa, todos necesitan tener sobre la mesa nuestro presupuesto cuanto antes para arrancar su proyecto, es imprescindible que se lo hagamos llegar ya. Tómate tu tiempo, recuerda que cuando envías un presupuesto para que tu cliente lo acepte, tú ya lo has aceptado previamente. Aceptas los plazos de trabajo, las condiciones de pago y el importe; temas excesivamente serios como para no dedicarles unos minutos extra


Paso 3: valora los puntos clave.

En un artículo de esta extensión no es posible resumir todos los aspectos que tiene en cuenta el gestor de proyectos de ABC Translink a la hora de elaborar los presupuestos de la agencia, pero sí podemos anotar dos puntos clave:

  • Tipo de texto a traducir: ¿tu cliente necesita una traducción general? ¿Una traducción jurada? ¿Un trabajo de traducción audiovisual? Tener bien claro el tipo de proyecto de traducción es el primer punto que debes tener en cuenta antes de fijar su precio.
  • Formato original y final: el tema del formato es más importante de lo que parece, antes de presupuestar aclara con tu cliente cómo te va a entregar el texto a traducir, ¿te mandará un documento de texto? ¿Una base de datos? ¿Un enlace a una página web? Asimismo, aclara bien en las condiciones del presupuesto en qué formato entregarás tú la traducción y, muy importante: de qué forma se la harás llegar a tu cliente (correo electrónico, correo postal, sistema de mensajería privada, etc.).

 

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Cómo fijar la mejor tarifa de traducción.

Uno de los trabajos más delicados del gestor de proyectos de una agencia de traducción o del propio traductor freelance – es fijar las tarifas de sus servicios. ¿Debemos cuantificar del mismo modo una traducción general que una traducción técnica? ¿El presupuesto por traducir una carta comercial será el mismo que el de traducir, por ejemplo, un certificado de matrimonio?

A la hora de fijar la mejor tarifa de traducción no tenemos que olvidar, además, otras importantes variables como, por ejemplo, la todavía complicada situación económica que viven los profesionales y las empresas nacionales e internacionales, la alta competencia que existe en el sector de la traducción y la interpretación y, también, la presencia de ese desgraciado intrusismo profesional que tanto daño hace no solo a los profesionales de la traducción, sino a los clientes finales que malgastan su presupuesto en contenidos mal traducidos.

Hoy en el blog de ABC Translink vamos a intentar arrojar algo de luz al delicado tema de las tarifas de traducción tomando como ejemplo las nuestras. Esperamos que este artículo resulte de utilidad tanto para las agencias o los traductores que comienzan su andadura profesional, como para las empresas y los profesionales que sienten curiosidad por saber cómo fija el gestor de proyectos de ABC Translink las tarifas de traducción que les presentamos.

Tarifas ABC Translink

  1. TARIFA BÁSICA.

Como ocurre en otros sectores profesionales, en el de la traducción también existen diferentes especialidades: traducción general, médica, técnica, literaria, audiovisual, etc. En el caso de la traducción general hablamos de textos que, en principio, no utilizan un vocabulario especializado o no versan sobre temas que requieran que el traductor sea un especialista en una disciplina científica determinada. Se trata de proyectos de traducción relativamente sencillos que solo requieren de la presencia de un buen traductor que cuente con excelentes  conocimientos del idioma final de la traducción y con la experiencia necesaria para ejecutar el trabajo en el menor tiempo posible. ¿Algún ejemplo?: artículos no especializados para blogs y páginas web, textos corporativos generales, documentación general de productos y servicios,  currículums, etc.

  1. TARIFA PROFESIONAL.

Si eres médico, ingeniero, periodista o traductor seguro que eres consciente de que hablas un idioma especial, una jerga profesional que tiene su propio vocabulario, giros idiomáticos, frases hechas, etc. El traductor que traslade de un idioma a otro esos textos técnicos debe conocer en profundidad el lenguaje profesional que utilizan, pero además tiene que contar con la experiencia suficiente como para decidir cuándo dejar en el idioma original un extranjerismo, sigla o acrónimo, etc. ¿Ejemplos concretos de los proyectos a los que en ABC Translink aplicamos nuestra tarifa profesional?: informes y estudios médicos, análisis y memorias financieras, libros de instrucciones de maquinaria o sistemas, prospectos de medicamentos, etc.

  1. TARIFA ESPECIALIZADA.

Existen textos que, sin tener unas peculiaridades idiomáticas especiales, sí deben cumplir una serie de requisitos oficiales, nos referimos a las traducciones juradas. Este tipo de proyectos de traducción requieren la presencia de un traductor que posea un título oficial expedido por las autoridades del país donde firme la traducción. Por ejemplo, los traductores jurados de ABC Translink poseen el certificado que emite el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, una titulación sin la cual no podrían firmar esos proyectos de traducción que nosotros englobamos dentro de nuestra tarifa especializada. Algunos ejemplos sencillos de este tipo de textos serían los certificados de nacimiento, académicos o médicos, los libros de familia, los permisos de residencia, los testamentos, etc.

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Tarifas de traducción: ¿bueno, bonito y barato?

La semana pasada dedicamos el artículo de nuestro blog a hablar sobre uno de los escasos beneficios que nos ha legado la última crisis económica: el incremento de la calidad.

Hoy vamos a reflexionar sobre otra consecuencia del cambio de las reglas del mercado en los últimos años: el abaratamiento extremo (y a veces absurdo) de las tarifas.

Ofertas dudosas

Oferta del mes, chollo, 3×1, rebajas, más que rebajas, ofertón, súper rebajas… la escasez de la demanda y el exceso de la oferta ha provocado un cambio en nuestra mentalidad como consumidores: todos, en mayor o menor medida, decidimos adquirir productos o contratar servicios con una óptima relación calidad-precio y huimos de los productos que son más caros que otros de similares características.

Este es un comportamiento totalmente lógico ya que al disponer de recursos más limitados procuramos estirarlos lo más posible. Tendemos a priorizar la adquisición de los productos más necesarios y demandamos que estos duren el mayor tiempo posible.

Hasta ahí, todo normal. Pero el tema se complica cuando nos vamos al otro extremo, a pedir más por menos, a comprar teniendo en cuenta sólo el precio final que marca la etiqueta, a decidirnos por la oferta más barata sin comprobar que sus características sean las que realmente necesitamos. En definitiva, a pedir duros a cuatro pesetas.

Nadie da duros a cuatro pesetas.

¿Recuerdas este sabio refrán? En el caso de la adquisición de productos es fácil pensar en ejemplos: todos sabemos que unos vaqueros de 100 euros no durarán lo mismo ni conservarán el mismo aspecto al cabo de un año que una prenda similar de 5 €. También somos conscientes de que un filete de ternera de Galicia de a 21 € el kilo no tiene el mismo sabor que otro sin denominación de origen que está de oferta a 8 € el kilo.

Pero ¿vemos tan claro el tema de la calidad cuando contratamos un servicio determinado como, por ejemplo, una traducción?

Siguiendo con los ejemplos del párrafo anterior: ¿te fiarías de una traducción del español al árabe de 10.000 palabras que costara 10 €? ¿Crees que si te piden 25 € por traducir la descripción de los 250 productos de tu tienda virtual estás consiguiendo un gran chollo?

El intento de ahorrar costes fijos, de estirar al máximo el presupuesto mensual ha llevado a ciertas empresas a escatimar los fondos dedicados a contratar ciertos servicios. Desde nuestro punto de vista es un error que, a la larga, tiene sus consecuencias.

Un servicio de traducción e interpretación de calidad cuesta lo que vale: el tiempo, la experiencia, la dedicación y el saber hacer de auténticos profesionales. Y eso no quiere decir que las tarifas deban ser caras, nada más lejos de la realidad. Estas tarifas deben ser justas, realistas y adecuadas a las necesidades del cliente final, a tus necesidades.

¿Quieres saber más? Contacta con nosotros.

¿Más barato que en España?

Si tienes una cierta edad seguro que recordarás la famosa frase “Más barato que en Canarias”. Hace años, cuando Internet solo existía en la ciencia ficción, muchísimos europeos aprovechaban sus vacaciones en las islas afortunadas para hacerse con cientos de productos mucho más económicos que en su país de origen.

A todos nos gustan las ofertas, pagar menos por más o, por lo menos, pagar lo justo por un producto y servicio y eso es, precisamente, uno de los efectos que nos ha dejado la crisis económica internacional. En los últimos años asistimos a un renacimiento del espíritu ahorrador. De la compra impulsiva y el “usar y tirar” hemos vuelto a la filosofía de nuestros padres y abuelos: conservar, aprovechar y reciclar siempre que sea posible.

Esa lógica tendencia a economizar, a ajustar precios se ha extendido en los últimos años a las empresas de todo nuestro territorio nacional y se ha convertido, precisamente, en una de nuestras principales ventajas competitivas. Hoy por hoy España es uno de los países europeos donde los consumidores pueden adquirir productos y servicios a precios sin competencia a través de Internet.

Comprar en España

Este nuevo espíritu ahorrador ha encontrado un excelente aliado en Internet. Gracias a la red de redes las empresas españolas han conseguido que las empresas y clientes de todo el mundo puedan acceder a sus excelentes carteras de productos y servicios.

Y en la apertura a este mercado globalizado hay un sector laboral que ha adquirido una importancia especial: el sector de la traducción.

Internet no tiene más fronteras que las del propio idioma, de ahí la importancia de traducir tanto las páginas web generalistas como los comercios virtuales, esas plataformas donde un cliente de cualquier parte del mundo puede adquirir su producto favorito con un simple clic.

Hay miles de clientes en todo el mundo que están deseando conocer y comprar los productos y servicios de tu empresa. ¿Por qué no hacer que tu página web hable el idioma de tus clientes? Es sencillo, rápido y más económico de lo que crees.

 

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