Traducciones juradas para Reino Unido

Al igual que en otros países de Europa, la figura del traductor jurado oficial no existe, por lo que cuando nos encontramos con la necesidad de oficializar una traducción hay que tener en cuenta una serie de cuestiones.

Como en otros lugares, la necesidad de certificar algún documento depende de la instancia donde haya que presentarlo o la administración que lo solicite.

El primer paso obvio, aunque vale la pena recordarlo, es contratar a un profesional cualificado y con un certificado de profesionalidad homologado. En ABC Translink sabemos por experiencia que es preferible no correr el riesgo de encargar un trabajo a alguien de dudosa experiencia o preparación, aunque ofrezca tarifas más reducidas. Recurriendo a traductores competentes tenemos más probabilidades de que el trabajo realizado cumpla con los estándares de calidad exigidos y más tratándose de documentos oficiales.

Dado que la figura del traductor/intérprete oficial acreditado por el estado no existe es, en muchas ocasiones, el propio profesional el que debe realizar esa certificación. Ciertamente cualquiera puede “jurar” que su trabajo es fidedigno o que el contenido del texto traducido es veraz. Por ello, muchos profesionales recurren a una serie de fórmulas estándar que incluyen por escrito junto con la documentación presentada:

  • Adjuntar en la declaración fecha de la traducción, el nombre completo y los datos de contacto del traductor o un representante de la empresa de traducción.
  • Aporte de referencias profesionales donde indican sus conocimientos y experiencia laboral (si mis anteriores clientes han quedado satisfechos, se entiende que mi trabajo es bueno).
  • Dar testimonio, por parte de la agencia de traducción contratada por el cliente (si la hay), de que la traducción está verificada. Conviene, eso sí, comprobar que dicha empresa sea miembro de la Association of Translation Companies.
  • Declaración de credenciales como miembro de alguna asociación oficial de profesionales (no gubernamentales) como el Institute of Linguists o el Institute of Translators and Interpreters.

Como decíamos puede haber algunos casos excepcionales. Es probable que determinado tipo de documentos que han de ser enviados al extranjero deban incluir, además de lo indicado, algún tipo de sello notarial o certificación realizada por un abogado. Además de la conocida Apostilla de La Haya, pueden utilizarse los servicios de un notario, que da fe de que el profesional ha realizado una traducción veraz y precisa del documento original.

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