Consejos para traducir anuncios publicitarios

Que levante la mano la persona que nunca se haya visto fascinada por un anuncio. Aunque el exceso de los mensajes publicitarios haya provocado un efecto repulsa entre los consumidores, está claro que la publicidad tiene algo, posee una magia que suscita amor y odio a partes iguales. Hoy, en el blog de ABC Translink vamos a hablar de la publicidad desde el punto de vista de nuestro sector profesional: el de la traducción profesional.

TRADUCCIONES-PUBLICITARIAS-

Traducir o no traducir el discurso publicitario.

Aunque el consumidor final del anuncio no lo perciba de forma consciente, en un discurso publicitario hay un fuerte componente emocional que se trasmite, precisamente, con palabras.

Las palabras trascienden su propio significado y se convierten en vehículos de emociones, recuerdos y, lo más importante, en deseos que se traducirán en compras. Entonces, si las palabras son tan importantes, ¿es preciso traducirlas siempre? En la mayor parte de los casos sí. Date cuenta de que los traductores publicitarios realizan un intenso trabajo previo de localización por algo; estudian tanto la cultura, como los modismos, giros y dobles significados de los textos para que estos funcionen en cada mercado concreto, de ahí la necesidad de la traducción.  Pero en algunos textos la traducción se vuelve innecesaria. Por su sencillez, ritmo y poder de evocación, algunos textos deben mantenerse en el idioma original del creativo que los imaginó. Un ejemplo:

– Today. Tomorrow. Toyota.

Si tradujéramos este eslogan del inglés al castellano, obtendríamos: “Hoy. Mañana. Toyota”. De un plumazo y por obra y gracia de la traducción, estaríamos perdiendo la paranomasia del mensaje, esa semejanza fonética que aporta al mensaje la musicalidad y el ritmo que, aunque no lo parezcan, son los auténticos responsables de las emociones que intenta despertar este anuncio.

De todas formas, el 95% de los textos publicitarios deben traducirse, así que vamos a darte 3 consejos nacidos de la experiencia adquirida por los traductores nativos de ABC Translink especializados en la traducción publicitaria.

Consejo 1: cuidado con los false friends

Los falsos amigos o falsos cognados son algunos de los peores enemigos de los traductores. Si recuerdas, denominamos false friends a aquellos términos que se parecen fonéticamente en dos o más idiomas, pero que tienen un significado diferente en cada uno de ellos. Si quieres ver una lista de los principales falsos cognados que debes evitar en tus traducciones publicitarias, pulsa aquí.

Consejo 2: localiza antes de traducir

No nos cansaremos de decirlo: en gran parte de las traducciones hay que realizar un trabajo previo y muy intenso de localización. En las traducciones publicitarias esta premisa se convierte en una máxima. Cada sociedad, cada cultura y cada lengua tienen unas características propias que no se recogen ni en los libros de texto, ni en los diccionarios, las enciclopedias o los corpus lingüísticos, unas peculiaridades que un buen traductor debe saber utilizar para ofrecer su mejor trabajo de traducción.

Consejo 3: sé lo más fiel posible. 

Como señala uno de los expertos que más se leen y estudian en las Facultades de Traducción, el gran Valentín García Yebra “La regla de oro para toda traducción es, a mi juicio, decir todo lo que dice el original, no decir nada que el original no diga, y decirlo todo con la corrección y naturalidad que permita la lengua a la que se traduce”.

Esta regla de oro es especialmente importante a la hora de traducir mensajes publicitarios. Los creativos publicitarios dedican cientos de horas a cada campaña, trabajan utilizando datos estadísticos, informes, encuestas e investigaciones, conocen el producto y servicio que desean publicitar y han pensado bien cada anuncio que lanzan al mercado. Los traductores profesionales deben respetar ese saber hacer de los publicistas y procurar trasladar su mensaje a otros idiomas lo más fielmente posible en función del idioma, la sociedad y las normas culturales del consumidor final.

¿Añadirías algún consejo más? ¿Cuál?  

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