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Archisílabos, mejor evitarlos

Primero de todo, ¿qué es un archisílabo?

Este musical término define aquellas palabras que han sido alargadas por medio de la utilización de sufijos. Esta forma de crear palabras no sería un problema si los vocablos formados añadieran matices de significado o tuvieran una variación semántica respecto de la palabra raíz. Ahí está el problema: por un lado no añaden nada nuevo, por lo que son innecesarios; por otro dificultan la comprensión del mensaje o del texto y en muchas ocasiones se usan erróneamente.

En los últimos años hemos podido detectar un aumento en el uso de este tipo de palabras en muchos ámbitos: político, publicidad y marketing, periodístico, etc.

La formación de estos “palabros” es sencilla. Basta con añadir al término ya existente y correcto una serie de sufijos que alargarán el término original: -logía, -ción, idad son algunos de ellos, aunque hay más y como decimos no aportan significado por lo que son innecesarios.

Algunos dirán que existen palabras largas que terminan en algunos de esos sufijos y que forman parte de nuestra lengua desde hace mucho tiempo. Por supuesto, son lo que llamamos sustantivos abstractos, aquellos que utilizamos para designar ideas o conceptos como cualidades. Cuando queremos referirnos a alguna de esas abstracciones recurrimos a estos términos: creatividad, escepticismo, razonamiento.

Los traductores y correctores de ABC Translink son conscientes del problema que supone enfrentarse a un texto de tipo oficial, periodístico o de marketing en el que abundan este tipo de palabras. ¿Cómo enfrentarse a ellas? ¿Deben traducirse o corregirse tal cual o es preferible adaptarlas?

Como en otros casos hay que diferenciar entre el aspecto estilístico y el gramatical.

Desde un punto de vista de la corrección lingüística los archisílabos son incorrectos. No solo porque se trata de términos de nueva creación y de dudosa utilidad, sino porque, como decíamos, se usan de manera incorrecta desvirtuando el sentido, y el mensaje. Por lo tanto, habría que corregir, al menos, aquellos que claramente son erróneos, revisando luego los innecesarios. Dependerá del grado de corrección que se lleve a cabo si se sustituyen o se mantienen algunos de ellos.

Entonces, si son erróneos, inútiles y perjudiciales para nuestro mensaje ¿por qué no solo se han asentado en nuestro lenguaje sino que además se han popularizado y extendido?

Por desconocimiento. Ignoramos muchos aspectos de nuestra propia lengua y nos convencemos de que cuanto más rebuscado, complejo y rimbombante suene un discurso más calidad destila. Así pues, contención, repasemos nuestros textos y nuestras ideas antes de lanzarnos a utilizar este tipo de palabras.

Escritura de las cifras: Números cardinales

Cualquier profesional de la traducción o la corrección sabe el tiempo que se puede perder, durante un encargo, en pulir los pequeños detalles referentes a la conversión de los números de un idioma a otro. Ya hablamos de la expresión escrita de las cifras y para completar, repasaremos los cardinales, que aunque no son demasiado complicados, en ocasiones se pueden producir errores en su expresión escrita.

Los cardinales son numerales con los que expresamos la cantidad o con los que contamos. Suelen funcionar como adjetivos: “he leído seis libros este mes“,  pero también pueden funcionar como pronombres, al reemplazar al sustantivo en una oración: “este mes he leído seis“.

Esta numeración cardinal es más sencilla en su enunciación, pues se corresponde con los números naturales. No obstante conviene tener en cuenta:

– A partir de los cambios introducidos en la Ortografía de la Lengua española en 2010 los cardinales inferiores a cien pueden escribirse en una sola palabra (anteriormente eran solo hasta el treinta): treintaiséis, setentaiocho. Eso sí, la i de unión ha de ser latina y deben seguir las normas de acentuación generales.

– Se considera de uso vulgar eliminar el diptongo en los compuestos de la primera decena: diecisiete, dieciocho. Igualmente no se admiten en las series superiores: trentisiete, cincuentinueve.

– Hasta mil se escriben también en una sola palabra: doscientos, quinientos, novecientos.

– Los miles han de escribirse, sin embargo, en palabras separadas: cuatro mil, siete mil, mil trescientos veinte.

– Los millones suponen ligeras variaciones respecto a la raíz utilizada para expresar el número: millón, billón, trillón, cuatrillón, quintillón, sextillón, septillón, octillón, nonillón.

– También puede unirse en compuestos de una sola palabra el numeral con determinados indefinidos de cantidad que forman palabras como: sesentaipico, treintaipocos, etc.

– Los cardinales, cuando funcionan como sustantivos, son siempre masculinos: el cuatro, un millón. En cambio, cuando son adjetivos o pronombres no varían el género salvo uno y sus compuestos.

– Los cardinales terminados en uno seguidos de sustantivo femenino deben concordar en género con este: cuarentaiuna canciones, ochentaiuna personas. Hay una excepción en el caso de los sustantivos que comienzan con a tónica: treintaiún anclas, cincuentaiún aves.

– Cuando el cardinal y sus compuestos funcionan como adjetivos y anteceden al sustantivo masculino adoptan la forma apocopada siempre: un árbol. También se usa el apócope femenino cuando comienza con a tónica: un águila.

La cursiva, usos y costumbres

Otra gran desconocida de la lengua escrita. La también llamada itálica es empleada de “aquella manera” en muchas ocasiones, por lo que vamos a resumir los usos adecuados de este resalte.

Por cierto, en los textos o fragmentos escritos en cursiva se utilizará la grafía redonda para sustituir a la función de resalte; y se aconseja poner en cursiva los paréntesis, solo si todo el texto que contienen está resaltado.

TÍTULOS

• Literatura: cualquier obra literaria (narrativa, teatro, manuales científicos, obras técnicas).

• Obras de arte que engloban: pintura, música, títulos de canciones, esculturas, etc.

• Creaciones audiovisuales: películas, series y programas de televisión, radio…

NOMBRES PROPIOS

• Los nombres propios con mayúscula no suelen llevar cursiva (tampoco negrita). Los apodos o pseudónimos van en cursiva si siguen al nombre y aunque vayan entre paréntesis; por el contrario pierden el resalte cuando van separados.

• Los nombres científicos, latinos o latinizados de animales o plantas llevan cursiva y la primera letra en mayúscula.

OTROS USOS

• Se pueden marcar con cursiva partes o fragmentos del texto sobre los que se quiere hacer hincapié.

• Cualquier palabra a la que siga su definición o una nota explicativa ha de ir en cursiva.

• Las palabras de idiomas extranjeros que se incluyen en el texto en la lengua original se marcan en cursiva. Si el texto es coloquial no es necesario distinguir las que están aceptadas y son de uso común.

• Igualmente, las palabras que se escriben mal intencionadamente o que pertenecen a dialectos o jerga se escriben en cursiva para indicar que pertenecen al ámbito del argot.

• Las letras que pertenecen a fórmulas matemáticas (no así las de las del campo de la química): a + b = c.

• Las letras que representan magnitudes se marcan en cursiva para diferenciarlas de los símbolos de unidades de medida (litro, metro, etc.).

• Los ejemplos que se incluyen en los textos: por ejemplo, esta línea.

• Las palabras terminadas en –um que están integradas en nuestro idioma no se consideran latinismos, por lo que no han de marcarse con cursiva, el resto si es necesario: referéndum, a posteriori.

• Los avisos que remiten a otra parte dentro de la misma obra van en cursiva, al igual que el resto de textos accesorios, que se resaltan con paréntesis u otro tipo de fuente.

Traducciones tecnológicas, Apps, Software informático y programación

En ocasiones anteriores hemos hablado sobre la influencia que la tecnología y los avances digitales han tenido sobre la labor del traductor y el corrector.

Dentro de esa tecnología conviene incidir sobre la informática y todo lo relacionado con ella: Software, aplicaciones para móviles o tablets, programas para la web, etc. En la actualidad, el volcado idiomático de todos esos productos o sistemas está a la orden del día y, además, se lleva a cabo en multitud de lenguas diferentes.

En ABC Translink sabemos que enfrentar una traducción de estas características es complejo y que requiere el dominio de muchos ámbitos. Para realizar una labor de calidad, el profesional  debe  poseer un alto nivel idiomático, tener conocimientos sobre la materia tratada y manejar con soltura los términos propios de la especialidad concreta, pero además debe tener experiencia en el campo de la traducción de marketing y la transcreación, y si ha de trabajar con documentos relacionados con la programación o el diseño web conviene que posea conocimientos mínimos de lenguajes de programación.

En otras especialidades de traducción -literaria, jurídica u oficial-  es importante mantener la fidelidad del contenido que se traduce (salvo necesarias excepciones), mientras que en casos como el que nos ocupa, la posibilidad de variar el vocabulario y la forma no solo es necesaria sino que es conveniente.

Tras una primera fase de traducción se inicia el complicado proceso de dar forma al texto para que al finalizar, tenga además de la obligatoria corrección técnica, un aspecto y estilo agradable para el consumidor, un vocabulario adaptado al receptor y cumpla con las expectativas del usuario.

En cuanto a lo relacionado con la maquetación y la corrección de este tipo de textos, hay que tener en cuenta toda una serie de factores que van a influir y obstaculizar la labor del profesional y que no vamos a encontrar en otras especializaciones. Maquetar para la web tiene sus particularidades, y hay que pensar en ellas pues si no las tenemos en cuenta con anterioridad, podemos provocar retrasos, fallos graves y tener dificultades para completar el trabajo.

Mantener tamaños, formas y demás aspectos visuales y gráficos puede ser complejo cuando se trabaja con idiomas que no utilizan la grafía latina, pues las fuentes, espaciados e incluso el orden y la forma de escribir son completamente diferentes de la nuestra. Pensemos, por ejemplo, en alfabetos como el griego, el cirílico o casos más extremos como el chino o el árabe.

Es por tanto recomendable tener una idea global y detallada del trabajo a realizar, para poder abordarlo con eficiencia, y poder prever todos esos imprevistos que podrían surgir.

Formación de palabras: Acrónimos

Anteriormente hablamos sobre las siglas. Hoy vamos a recordar lo que convierte una sigla en un acrónimo.

Un acrónimo es una palabra formada por la conjunción de elementos provenientes de otras palabras o una sigla que puede leerse como una palabra normal. En algunos casos, y con el tiempo, los que son legibles dejan de escribirse con mayúsculas y pasan a formar parte del léxico ordinario.

Formación

Al igual que ocurría con las siglas, los acrónimos se forman a partir de las iniciales de las palabras núcleo de la expresión que los origina. Igualmente se omiten preposiciones y artículos, conjunciones, salvo que sean necesarias para permitir su lectura, en cuyo caso se mantienen. OPEP (Organización de los países exportadores de petróleo).

Género y  número

En el momento en que los acrónimos se convierten en palabras “normales” forman el plural siguiendo las normas establecidas.

En cuanto al género, y al igual que las siglas, los acrónimos mantienen el género de la palabra núcleo de su expresión. No obstante, la mayoría de los que pasan a formar parte del vocabulario establecido adoptan el género masculino.

Ortografía

Los acrónimos convertidos en palabras admiten la división al final de la línea. También se acentúan siguiendo las reglas generales: Fundéu (Fundación del Español Urgente)

Muchos de los acrónimos que se han incorporado a nuestro lenguaje provienen de palabras extranjeras, principalmente del inglés y llevan en nuestro vocabulario mucho tiempo, sin que seamos conscientes de su verdadero origen, de que en un principio eran un conjunto de iniciales que parecían una palabra. Es el caso de términos como Láser cuyo germen es: Light amplification by stimulated emission of radiation o Radar que proviene de la expresión: Radio Detection And Ranging.

Como comentábamos en relación a las siglas, la mayor parte de los acrónimos proviene de nombres de entidades, asociaciones o empresas. Con el tiempo, también han empezado a florecer los acrónimos relacionados con el mundo de la tecnología o la informática. Os dejamos un breve listado de ejemplos:

Mapfre. Mutualidad de la Agrupación de Propietarios de Fincas Rústicas de España

Ovni. Objeto volador no identificado

NASA. National Aeronautic and Space Administration

Nascar. National Association for Stock Car Auto Racing

OTAN. Organización del Tratado del Atlántico Norte. (NATO en sus siglas en inglés: North Atlantic Treaty Organization)

PIN. Personal Identification Number


BIOS. Basic Input Output System


WLAN. Wireless local area network

RAID: Redundant Array of Independent Disks


VPN. Virtual Private network (RPV en español red privada virtual)

Modem. Modulator Demodulator

Ram. Random Access Memory

Sata. Advanced Technology Attachment

Signos del texto: guion y barra

No tan versátiles como la raya, estos dos signos gráficos pueden dificultar una traducción o la labor del corrector, por ello las repasamos hoy.

EL GUION: signo ortográfico auxiliar que se asemeja a la raya pero que siempre tiene una longitud menor.

  • Se usa para unir nombres propios compuestos si el segundo de ellos puede confundirse con un apellido:José-Martín Amador. Igualmente se utiliza para establecer una conexión entre dos nombres: conexión Zamora-Salamanca.
  • Para establecer grupos sintácticos dotándolos de valor unitario.
  • En combinaciones de letras y números (denominada semirraya en inglés): AK-47.
  • Sustituye a –y–  cuando queremos unir dos sustantivos iguales en jerarquía que forman una unidad compleja. También cuando el segundo sustantivo se utiliza como modificador del primero.
  • Si un sustantivo lleva dos adjetivos y estos conservan la forma plena: clases teórico-prácticas se separan con guion. Si el primero de ellos pierde la categoría de adjetivo, se unen, sin espacio: cuestiones socioeconómicas.
  • En el ámbito científico, después de las letras del alfabeto griego que se usan como prefijos se añade guion.
  • En lingüística y gramática se utilizan para separar las sílabas. También, sin espacios, antes y después de fragmentos de palabras para indicar su posición en una palabra.

LA BARRA: hay varios tipos de barra y cada una tiene sus propios usos. Vamos a verlos

LA BARRA SIMPLE   /

  • Utilizada en el ámbito matemático, no lleva espacio ni delante ni detrás.
  • Aunque se recomienda el uso del guion, se utiliza para separar dígitos en las fechas.
  • En obras de lingüística y ortografía encierra las transcripciones fonológicas. También indica el final de un renglón cuando se explica la adecuada partición de palabras.
  • Se usa en las direcciones URL de internet.
  • Se usa para indicar la existencia de opciones cuando se utiliza entre dos palabras. En este caso se escribe sin espacios. Sin embargo, si separa palabras y morfemas lleva un espacio fino.
  • En poesía se utiliza para indicar la separación de los versos escritos en la misma línea. Separan con una barra entre espacios los versos cuando se presentan en una línea seguida.

BARRA DOBLE   //

  • En poesía indica el cambio de estrofa cuando estas se escriben en la misma línea.
  • Utilizada en informática para los protocolos de las URL.

LA BARRA INVERSA   \

Se la denomina también contrabarra, y se utiliza en informática para indicar la jerarquía de las carpetas.

OTRAS BARRAS

Existen otras barras como la barra vertical y la doble barra vertical también denominadas pleca y doble pleca. Sus usos son restringidos en documentos especializados donde se utilizan para delimitar epígrafes.

Fluidez en el discurso: Marcadores textuales I

Estos elementos que utilizamos constantemente son esenciales para dar consistencia y dinamismo a nuestros textos. El problema es que en ocasiones se utilizan mal, por lo que podemos, sin querer, cambiar el sentido del discurso. Son, también, una parte compleja de la traducción, como bien saben los profesionales que trabajan en ABC Translink. Nada como un texto complicado, plagado de estos conectores, para dificultarnos la vida durante un encargo de traducción o corrección. Sin duda, acertar con los términos adecuados para cada contexto requiere un conocimiento profundo del idioma.

Se les conoce también como conectores supraoracionales o conectores discursivos. Son palabras, locuciones o partículas (conjunciones, adverbios, locuciones conjuntivas…) que ayudan a estructurar y canalizar el discurso delimitando y señalando las relaciones existentes entre los elementos de una frase o párrafo.

Para estructurar ideas (oración)

● Indicar causa:

  • dado que
  • visto que
  • considerando que
  • a fuerza de
  • por razón de
  • por culpa de que
  • con motivo de

● Indicar consecuencia:

  • en consecuencia
  • de modo que, con que
  • a consecuencia de
  • por consiguiente, consiguientemente
  • por lo cual, razón por la cual

● Indicar condición:

  • que siempre que
  • con solo que
  • en caso de que
  • con tal de que

●  Indicar finalidad:

  • en vistas a
  • con el fin de que
  • a fin y efecto de que
  • con miras a
  • con la finalidad de

● Indicar oposición (adversativas):

  • en cambio
  • de todas formas
  • antes bien
  • con todo
  • por el contrario
  • ahora bien

● Para indicar objeción (concesivas):

  • a pesar de que
  • por más que
  • con todo
  • si bien
  • aun + (gerundio)

● Adición:

  • además, además de
  • encima
  • así mismo (asimismo)
  • por otra parte
  • a continuación

● Afirmación:

  • evidentemente
  • sin duda
  • claro, claro que sí
  • en efecto

● Aprobación:

  • bueno, bien
  • de acuerdo
  • naturalmente
  • efectivamente

● Comienzo de discurso:

  • bueno
  • fíjate
  • mira

● Conclusión:

  • total
  • en conclusión
  • en consecuencia
  • por tanto

● Continuación:

  • así pues, así que
  • entonces
  • con que
  • de modo que

● Duda:

  • acaso
  • a lo mejor
  • posiblemente, es posible que

● Énfasis:

  • claro que sí
  • no faltaría más
  • pues sí que

● Enumeración:

  • primero, primeramente, en primer lugar
  • por fin, finalmente, al final
  • como colofón

● Explicación:

  • esto es
  • dicho de otra forma
  • en otras palabras

● Llamada:

  • oiga, escucha
  • hala
  • mira
  • vamos

● Negación:

  • en absoluto
  • ni hablar
  • qué va
  • de ninguna manera

● Restricción:

  • salvo que
  • excepto
  • hasta cierto punto
  • en todo caso

Herramientas de escritura y redacción: Primeros pasos

Cualquier profesional que se dedique a trabajar en el campo de las letras sabe que el proceso de traducción, redacción o corrección no es sencillo, y que en él confluyen multitud de facetas y … que hay que saber manejar y compaginar.

Los profesionales que trabajan en ABC Translink saben que la labor del traductor o corrector ha evolucionado de tal manera que en la actualidad va más allá del mero hecho de corregir o redactar. La globalización, el marketing, las tecnologías digitales, han dotado de nuevos aspectos al trabajo del traductor.

Con la aparición de aspectos como la Transcreación o la Traducción de Marketing el profesional debe poder abarcar funciones como la redacción y poseer capacidades como la escritura creativa, algo que normalmente no era necesario en un traductor, que centraba sus esfuerzo en el dominio idiomático.

Por ello, vamos a comentar unas cuantas técnicas y estrategias que nuestros traductores expertos utilizan cuando han de enfrentarse a esas nuevas situaciones.

1.- Hacer un boceto

Esto permite tener claro de antemano la estructura del mismo y cuáles son las ideas esenciales. Conviene también decidir la longitud del texto y el material y las fuentes externas que usaremos.

2.- Tipo de escritura

Utilizaremos la que nos resulte más interesante. Escritura funcional para textos informativos; expositiva para fines didácticos; persuasiva, usada en el ámbito publicitario; personal, propia de los diarios o cuadernos de viaje, etc.

3.- Orden en el texto

Conviene asegurarse de que el texto posee orden interno.

El Contenido debe estructurar la información, de la más importante a la más superflua. A su vez la escritura debe tener también una jerarquía ordenada: lógica, cronológica y sintáctica. Por último, el texto como tal debe mantener sus reglas: divisiones con unidad de contenido (párrafo, frases, palabras), separadas y señaladas correctamente mediante puntos, comas, guiones o paréntesis. En cuanto a los conectores y marcadores textuales (conjunciones, preposiciones, locuciones), han de ser utilizados con habilidad y no abusar de ellos para que el texto sea fluido.

Por último, pero no menos esencial para el conjunto del texto, hemos de revisar la legibilidad del mismo:

Procurar usar frases cortas, eliminar las redundancias y las palabras irrelevantes, seguir el orden natural de la frase sin alteraciones. No abusar del estilo nominal, la pasiva, etc.

Es evidente que los distintos tipos de textos exigirán características distintas y tendrás sus propias necesidades internas, pero sí que podemos tener en cuenta estas reglas básicas que nos pueden facilitar la labor de traducción o redacción cuando nos enfrentemos a un encargo profesional.

Textos oficiosos V: Textos divulgativos

A pesar de que la traducción de textos periodísticos a ido cambiando con el tiempo, principalmente por la paulatina desaparición de la prensa en papel y la aparición del periodismo digital. Las características generales referentes a este tipo de textos, siguen siendo las mismas.

Artículo y entrevista

El primero es un texto completamente libre, en el aspecto estilístico y formal, pues se basa en la expresión de las opiniones del que lo escribe. En cuanto a la entrevista, se trata de una transcripción de una conversación, por lo que, salvo errores gramaticales o lingüísticos, debe ser fiel al mensaje, sin alterar el contenido.

Reportaje y noticia

La diferencia principal entre ambas es que la noticia debe ser corta, clara y ordenada, pues su principal objetivo es la inmediatez. Por su parte el reportaje es más extenso, ya que desarrolla un tema, incluyendo información suplementaria. Ambos, no obstante, deben ser verificables y objetivos. La estructura de ambos es similar:

– Antetítulo:  sirve de introducción para el siguiente, dando una idea del tema que se va a tratar.

– Título: resumen de la noticia. Claro, directo, sin ambigüedades. Es preferible que no supere las 15 palabras.

– Subtítulo: Puede alcanzar las dos líneas de longitud y conviene que incluya a los protagonistas de la noticia.

– Entradilla: Se utiliza, principalmente, en los reportajes y sirve para presentar al personaje y el tema.

– Texto general: el arranque del cuerpo de la noticia debe incluir la información más relevante y el desenlace. A lo largo de la exposición irá decreciendo la intensidad. En el reportaje hay más libertad formal.

– Destacados: pueden llevar título y normalmente van dentro de recuadros, en los que se incluye información suplementaria, aunque no forman parte de la noticia en sí.

– Sumarios: Refuerzan el contenido de los titulares, pero no deben añadir informaciones que no aparezcan en el resto del texto.

– Pies de foto: Comentarios de imágenes. No deben ser texto de relleno, sino que añada información a la parte gráfica a la que acompañan. Pueden alcanzar hasta las 4 líneas de extensión.

Aunque, lógicamente, el contenido de las noticias es importante, el traductor que realiza el trabajo debe ser consciente de la importancia de la maquetación. El lector tiende a prestar atención, en primer lugar, a los textos de refuerzo y las imágenes, por lo que es importante mantener el aspecto y la forma al volcar el texto.

Mediación intercultural: Enfoque práctico

Basándonos en las experiencias de los profesionales de ABC Translink, hablaremos hoy sobre algunas de las problemáticas concretas que puede encontrar un intérprete de mediación social.

La primera barrera que elimina el intérprete es la idiomática. La segunda es la social. El mediador, con sus conocimientos sobre la realidad cultural del solicitante, suprime ese desconocimiento que nos lleva, en ocasiones, a pensar u opinar erróneamente sobre cuestiones raciales, religiosas o ideológicas. Es ahí donde la labor del intérprete intercultural se hace esencial. Veamos algún caso:

  • Debemos acompañar a una persona solicitante de asilo que proviene de un país en guerra. Sus vivencias han sido duras, física y psicológicamente y los servicios sociales te encomiendan acompañarle a una consulta con un psiquiatra.
  • Nos encargan asistir a una reunión en un colegio en el que los profesores de un alumno con un leve grado de autismo quieren proponer a los padres unas clases de apoyo.

Además de las dificultades derivadas de la crudeza de la situación planteada y de las consideraciones éticas y empáticas de la misma, nos encontramos con dos cuestiones esenciales que en un primer momento, y para alguien ajeno a la interpretación social, podrían pasar desapercibidas:

Por un lado, el profesional olvida o no es consciente, de que la realidad social de la otra persona puede ser completamente distinta a la nuestra. Eso implica que la forma de plantear el asunto ha de ser totalmente distinta a como se enfocaría con una persona de una procedencia cultural similar.

Por otro lado, el desconocimiento del solicitante sobre los derechos, obligaciones y realidad social del lugar de acogida  dificulta la admisión de cambios o alteraciones en su rutina, que otras personas darían por bienvenidas.

¿Cómo explicar el concepto de estrés post-traumático a alguien que no sabe lo que es? ¿Cómo hacer entender lo que implica el autismo a unos padres que piensan que su hijo es, simplemente, algo solitario? ¿Cómo lograr que el psiquiatra entienda que los términos médicos ni siquiera tienen un equivalente en el repertorio lingüístico de su paciente? ¿Cómo conseguir que los profesores sean conscientes de que explicar a esos padres que su hijo sufre un trastorno neurobiológico es prácticamente imposible?

Encontrar el equilibrio entre ambos extremos y lograr el objetivo de transmitir y trasladar el fondo del mensaje correctamente es donde radica la dificultad que el intérprete/mediador debe superar.