La interpretación automática: mitos, leyendas y realidades

¿Has utilizado alguna vez un programa de traducción automática? Cierto es que esas traducciones no son perfectas (ni mucho menos), pero sí nos sirven para hacernos una idea general de lo que quiere decir el autor de un texto. Pero hoy no vamos a hablar de las ventajas y desventajas de los traductores automáticos, sino de sus primos hermanos, mucho menos conocidos, pero que están irrumpiendo con fuerza en el mercado internacional: los intérpretes automáticos.

Qué es la interpretación automática.  

El funcionamiento de la interpretación automática es muy similar al de la traducción. En el segundo caso el traductor automático convierte palabras escritas en un idioma en palabras escritas en un idioma diferente. En la interpretación se traducen sonidos: el usuario emite palabras en un idioma determinado y la máquina las devuelve también de forma sonora (voz) en el idioma que decidamos. Puede sonarnos a ciencia ficción, pero es una realidad en la que están trabajando los investigadores en tecnologías de la traducción de muchos países del mundo.

 

Cómo funciona.

En la interpretación automática intervienen dos tipos de software complementarios:

– Software de reconocimiento de voz: una serie de instrucciones informáticas que reconoce los distintos sonidos que emite el hablante trasformando las ondas sonoras en palabras, entonaciones y silencios.

– Software de traducción: un segundo programa informático capta las palabras registradas en un idioma, las interpreta teniendo en cuenta el léxico, la sintaxis y la semántica, busca su equivalente idiomático en una amplísima base de datos y emite su resultado de forma oral.

Interpretación automática

No parece sencillo y no lo es. Al software de reconocimiento de voz, por ejemplo, le falta mucho para ser perfecto. El acento propio del hablante, su estilo particular de pronunciar las sílabas, los silencios o pausas que se intercalen entre las palabras o la forma particular de entonar pueden modificar sustancialmente los resultados.

Respecto al software de traducción, todos sabemos cómo funcionan estos programas.  Sus traducciones literales han dado origen a multitud de chistes y artículos como aquel que escribimos sobre la traducción automática de la palabra jamón, ¿te acuerdas?

¿Desbancarán estos programas a los intérpretes profesionales?

Los investigadores todavía están a años luz de ofrecer al mercado un sistema de interpretación fiable al 100%. Estos intentos son útiles para, quizá, sacarnos de un apuro (como un viaje de ocio a un país en el que no se hable nuestro idioma), pero poco más. La comunicación que nos pueden ofrecer a día de hoy los intérpretes automáticos no es fiable y eso, precisamente, es la clave para que no podamos utilizarlos en nuestros proyectos empresariales. Igual que ocurre con los traductores automáticos, los intérpretes automáticos ofrecen a los usuarios una aproximación del mensaje, nos permite hacernos una idea de qué habla nuestro interlocutor, pero poco más.

De todas formas, tenemos que tener en cuenta que los traductores automáticos han cambiado la forma de vivir y trabajar de millones de personas. ¿Harán lo mismo los intérpretes automáticos? El tiempo nos lo dirá.

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