Norma europea UNE EN-15038 / Norma internacional ISO 17100

Anteriormente hablamos en nuestro blog sobre la norma de calidad ISO 9001 y hoy, vamos a revisar dos normas de calidad que atañen a los estándares relacionados con los procesos de traducción de textos.
Las agencias de traducción, empresas o autónomos que se dediquen de manera profesional a todo lo relacionado con la traducción, corrección, revisión o edición de textos, deben estar al tanto de este tipo de normativas de calidad, que sirven para homogeneizar este tipo de labores dentro del marco europeo.
En 2015 la Norma Europea de calidad UNE EN-15038:2006, que establecía las disposiciones que los proveedores de estos servicios debían cumplir, fue anulada y sustituida por la norma internacional ISO 17100, que a su vez fue modificada en 2017.
Ambas indicen en que aquellos dedicados a la traducción profesional, ya sean empresas, agencias o traductores autónomos deben, a la hora de gestionar su labor, detallar y documentar los pasos que llevan a cabo en sus proyectos.
La actual norma en vigor, la ISO 17100:2017 igualmente nos indica que aspectos, tanto teóricos, como prácticos, se deben estructurar y pormenorizar. Además, especifica cuáles son las competencias necesarias que los profesionales deben poseer.
La normativa indica que para asegurar que el trabajo realizado alcance los estándares de calidad exigidos se deben cumplir toda una serie de requisitos:
 Un traductor cualificado debe realizar la traducción y una primera revisión.
 Otro traductor, distinto del primero, debe llevar a cabo una segunda revisión y asegurarse de que el volcado idiomático es correcto y cumple con los objetivos establecidos.
 Aquellos que se dediquen a esta labor o las agencias y empresas que ofrezcan estos servicios deben poder demostrar alguna de estas competencias: cinco años de experiencia en el ámbito de la traducción; o una titulación superior en traducción; o una titulación de otro campo y dos años de experiencia profesional en traducción.
 Se indica, también, que el proveedor del servicio de traducción debe realizar un seguimiento pormenorizado de todos los aspectos administrativos y contables: planificación con el cliente, facturación, pasos previos de la organización del proyecto, etc.
 Igualmente deben detallarse todas las fases de la parte propiamente “lingüística”: volcado idiomático, revisión, edición y corrección.
Esta norma deja claro que no solo es relevante la tarea de traducción en sí, sino que, como hemos visto, es la labor global y conjunta de profesionales especializados y cualificados (gestor que elabore y planifique el proyecto, traductores y correctores, relación con el cliente, etc.) la que permite que el trabajo final sea riguroso y alcance los estándares de calidad exigidos.

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