Resaltes del texto: la negrita

La negrita es uno de los marcadores o resaltes que se utilizan para llamar la atención sobre palabras o fragmentos del texto. Podríamos pensar que su uso es sencillo y aleatorio, pero no es así. En textos de tipo publicitario, periodístico e incluso oficial, su uso es esencial para marcar la importancia de las secciones que el autor quiere destacar. Los correctores de textos deben estar al tanto de mantenerla o eliminarla cuando sea necesario, en caso de que los traductores la hayan omitido. Igualmente, deben tener claro cuando las normas ortográficas aconsejan ponerla en práctica.

Principales usos

  • Para llamar la atención sobre los títulos, subtítulos, ladillos o titulillos de párrafo. Este empleo solo representar un rasgo propio del encabezado de un texto.
  • En obras periodísticas: artículos, reportajes o entrevistas (no en se debe usar de esta manera en las noticias); didácticas y Páginas web se utiliza para resaltar nombres propios.
  • En los índices temáticos y onomásticos de las obras tiene un uso muy específico: marcar los números de página bien para indicar que la entrada o el tema encabeza el capítulo; o bien para advertir de que en dicha página aparece una imagen relacionada con la entrada.

Respecto a la duda de si marcar en negrita los signos de puntuación, depende del texto. Si es un párrafo o un fragmento largo, las comas o puntos insertados en el pueden ir en negrita. En el caso de que sea una palabra aislada seguida de puntuación, este podría no marcarse.

Además de esos usos específicos, que sirven para dotar a este resalte de usos distintos a los de de la cursiva o las comillas, en general la labor de la negrita, como decíamos, es llamar la atención sobre una parte del texto que se considera importante.

Hay, eso sí, un aspecto importante de este tipo de resaltes (ya hablamos anteriormente de las comillas y la cursiva) que los correctores de textos deben tener en cuenta. Cuando un corrector profesional recibe un encargo ha de aclarar ciertas cuestiones con el cliente, y cuando se trata de textos periodísticos, divulgativos o didácticos, en los que estas marcas son comunes (mucho más que en textos literarios, por ejemplo) el corrector debe cerciorarse de que el autor o la editorial no tengan unas normas o “libro” de estilo propio. Pues en ese caso podría producirse una incongruencia y que se resaltaran las mismas palabras con una negrita y una cursiva y, sin embargo, se dejaran de marcar otras. Es preferible consultar antes que tener que rectificar un texto completo.

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