Traducciones gastronómicas: las grandes olvidadas

Es curioso: año tras año, cuando se acaba el verano, los blogs de gastronomía, ocio y turismo se llenan de artículos y comentarios sobre las pésimas traducciones gastronómicas que los viajeros han encontrado en sus rutas por España. El pulpo to the party – a la feira-, el ya famoso fish to the iron –pescado a la plancha- o el clásico beautiful with peppers– bonito con pimientos- protagonizan cada septiembre los peores chistes y críticas de Internet.

¿Por qué los propietarios de bares y restaurantes siguen tropezando cada año en la misma piedra? ¿Es que no se dan cuenta de que esas pésimas traducciones gastronómicas están dañando su reputación y credibilidad? En ABC Translink hemos hablado largo y tendido de esta extraña ceguera mediática y hemos llegado a dos conclusiones, dos razones que pueden explicar la ausencia de traducciones gastronómicas o culinarias de calidad ¿Quieres que te las contemos? Sigue leyendo.

traducción gastronómica

Razón 1: el presupuesto

Cuando le preguntas a un hostelero por qué no pide un presupuesto para traducir su carta o menú a una agencia de traducción profesional, la mayor parte de las veces te responderá que ese trabajo debe ser carísimo. ¿Tanto cuesta una traducción del castellano al inglés de un menú de unas 800 palabras?

Lógicamente, el presupuesto dependerá de la complejidad del texto a traducir, del idioma destino en el que necesites traducir ese texto o de la prisa que tengas por recibir el trabajo, pero en general estaríamos hablando de un presupuesto total de unos 56 € eligiendo una tarifa profesional que incluya la traducción especializada en gastronomía, la revisión del texto por un corrector de estilo nativo en el idioma destino y la segunda revisión del documento final.

¿Te parece un presupuesto excesivo para un trabajo de calidad que durará meses o años? Si miras la carta de ese restaurante seguramente encontrarás más de un plato de carne o de pescado que cueste mucho más y se consuma en 10 o 15 minutos…

Razón 2: el exceso de confianza

El exceso de confianza de los propietarios de bares y restaurantes de nuestro país es otro de los culpables de las patéticas traducciones gastronómicas que encontramos por ahí. Esta razón, además, tiene mucho que ver con el desconocimiento del presupuesto final de una buena traducción. ¿A qué nos estamos refiriendo? A encargar la traducción de una carta o un menú a ese primo, hijo, vecino, amigo, primo o conocido que ha pasado un par de veranos en Inglaterra fregando platos en un pub.

Esa persona, ese aficionado, quizá cobre 30 € por la traducción en lugar de 50 € y, con un poco de suerte, tal vez entienda algunos de los términos gastronómicos que aparecen en la carta a traducir, pero:

1º. No tiene los estudios necesarios para encargarse de tareas de traducción o interpretación.

2º. No posee los altos conocimientos gramaticales, ortográficos y de estilo que sí tienen los traductores profesionales.

3º. Conoce la cultura del país que ha visitado como eso mismo: como un visitante que se asoma a los usos y costumbres de otro país sin profundizar y, muchas veces, sin comprender de la misa la mitad.

¿El resultado de estas tres razones?: she came in bottle –vino en botella-, sausage with jews – salchichas con judías- o cocaine tail – coca cola-.

¿Quieres saber ahora a cuánto ascendería tu presupuesto de traducción gastronómica profesional?

Es muy simple: cuenta el número de palabras a traducir, echa un vistazo a nuestras tarifas, haz cuentas y luego, si te parece, contacta con el servicio de atención al cliente de ABC Translink.

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