Traducciones tecnológicas, Apps, Software informático y programación

En ocasiones anteriores hemos hablado sobre la influencia que la tecnología y los avances digitales han tenido sobre la labor del traductor y el corrector.

Dentro de esa tecnología conviene incidir sobre la informática y todo lo relacionado con ella: Software, aplicaciones para móviles o tablets, programas para la web, etc. En la actualidad, el volcado idiomático de todos esos productos o sistemas está a la orden del día y, además, se lleva a cabo en multitud de lenguas diferentes.

En ABC Translink sabemos que enfrentar una traducción de estas características es complejo y que requiere el dominio de muchos ámbitos. Para realizar una labor de calidad, el profesional  debe  poseer un alto nivel idiomático, tener conocimientos sobre la materia tratada y manejar con soltura los términos propios de la especialidad concreta, pero además debe tener experiencia en el campo de la traducción de marketing y la transcreación, y si ha de trabajar con documentos relacionados con la programación o el diseño web conviene que posea conocimientos mínimos de lenguajes de programación.

En otras especialidades de traducción -literaria, jurídica u oficial-  es importante mantener la fidelidad del contenido que se traduce (salvo necesarias excepciones), mientras que en casos como el que nos ocupa, la posibilidad de variar el vocabulario y la forma no solo es necesaria sino que es conveniente.

Tras una primera fase de traducción se inicia el complicado proceso de dar forma al texto para que al finalizar, tenga además de la obligatoria corrección técnica, un aspecto y estilo agradable para el consumidor, un vocabulario adaptado al receptor y cumpla con las expectativas del usuario.

En cuanto a lo relacionado con la maquetación y la corrección de este tipo de textos, hay que tener en cuenta toda una serie de factores que van a influir y obstaculizar la labor del profesional y que no vamos a encontrar en otras especializaciones. Maquetar para la web tiene sus particularidades, y hay que pensar en ellas pues si no las tenemos en cuenta con anterioridad, podemos provocar retrasos, fallos graves y tener dificultades para completar el trabajo.

Mantener tamaños, formas y demás aspectos visuales y gráficos puede ser complejo cuando se trabaja con idiomas que no utilizan la grafía latina, pues las fuentes, espaciados e incluso el orden y la forma de escribir son completamente diferentes de la nuestra. Pensemos, por ejemplo, en alfabetos como el griego, el cirílico o casos más extremos como el chino o el árabe.

Es por tanto recomendable tener una idea global y detallada del trabajo a realizar, para poder abordarlo con eficiencia, y poder prever todos esos imprevistos que podrían surgir.

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